El vínculo de apego con gemelos

Hay algo que nunca podré superar de mi vida como madre de gemelos, y es la frustración por haberme perdido esa maravillosa sensación de enamoramiento que describen muchas madres al ver a sus hijos por primera vez tras el parto.  Hoy quiero hablarte sobre el vínculo de apego con gemelos, porque igual que a mí me resultó decepcionante perderme esos momentos que dejan huella, seguramente tú hayas sentido parecido y quieras compartir tus experiencias con otras madres.

La naturaleza es maravillosa y lo tiene todo dispuesto para que el momento del parto sea algo mágico entre la madre y el bebé. No deja nada sin preparar. A lo largo de los años hemos evolucionado para sobrevivir en las mejores condiciones y hemos elaborado el mecanismo perfecto para llegar a buen puerto. Me vais a permitir de nuevo que sea tan pesada, pero sí es fundamentalmente gracias a la lactancia materna.

Durante el embarazo la madre y el bebé establecen los primeros acordes de lo que será el futuro  vínculo de apego entre ambos. Una simbiosis perfecta entre dos partes para empezar lo mejor posible juntos, pero nunca separados.  En el momento del nacimiento se produce una explosión hormonal que inunda a la diada y de la que nace ese amor tan especial. Más tarde ya se sabe que el roce hace el cariño. Lo que espera el bebé es que su madre responda a sus llamadas y lo haga atendiéndolas con premura, y para esto hace falta que ambos sigan juntos, muy juntos la mayor parte del día. Así ambos van aprendiendo mutuamente uno de otro y confían.

Con gemelos no tenía  por qué  ser diferente.  Si estamos preparadas para concebirlos, gestarlos, es posible vincularse con ambos bebés y establecer esa relación tan íntima.

En 1972 Klauss y Kennell se atrevían a decir en relación al vínculo afectivo que sólo se podía establecer con un bebé a la vez y que las madres de gemelos estarían en una situación un poco difícil para satisfacer las necesidades de los dos bebés al mismo tiempo. La experiencia nos demuestra que esto no es cierto, aunque es cierto que es muy dificil iniciarlo de la forma esperada porque las situaciones no son las ideales. Pero es posible luchar por ello, por intentarlo que no quede.

Me gustan mucho las palabras que Karen K. Gromada,  cuando habla de la situación ideal para el establecimiento del vínculo de apego con gemelos y su lactancia. “Somos las madres con más necesidad de que el principio, ese primer encuentro, sea el mejor posible“.

Las expectativas no siempre se cumplen

Durante mucho tiempo soñé cómo serían cada uno de mis gemelos, me imaginé pariéndolos de la forma más salvaje y natural, fantaseando sobre mis capacidades para amamantarles, cuidarles y protegerles frente a viento y marea. Busqué allá donde pude palabras de consuelo frente a etiquetas a veces injustas: es un embarazo de alto riesgo, seguro que tienen que hacerte una cesárea, nacerán antes de tiempo, o no tendrás leche suficiente y tendrás que darle biberón de ayuda.

Me negué a aceptar que todo lo pintaran tan mal, y ser lo más positiva posible, porque quería lo mejor para mis hijos y para mí. Quería disfrutar de mi embarazo, vivir mi parto, alimentarlos con el oro de mi cuerpo y protegerles con el calor de mi piel. Pero a veces las cosas no salen como tú quieres ni aunque te prepares a conciencia y tengas a los mejores asesores a tu lado.

No obstante conviene no perder el norte y buscar el mayor apoyo que puedas para lograr tu objetivo: empezar lo mejor posible.

Factores que dificultan el inicio del vínculo con gemelos

Se ha hablado mucho del vínculo de apego en general pero poco en relación a los gemelos o más múltiples. En este artículo que he encontrado de Amar Amar y colaboradores realizado sobre 6 parejas con hijos nacidos de partos múltiples los autores llegan a las mismas conclusiones que he llegado yo por sentido común.

Muchos son los miedos que te asaltan cuando te quedas embarazada de dos. Primero es el miedo a lo desconocido, porque lo normal es tener uno, pero dos no es algo que suceda tan habitualmente. Segundo, el miedo a que los bebés les vaya a pasar algo, que nazcan con mala salud o pequeños, inmaduros, muy necesitados de cuidados. Y no nos extraña que haya tanta preocupación, miedo y angustia, mezclado con la alegría típica de saberse una madre.

El embarazo de  gemelos normalmente es etiquetado como de alto riesgo, y aunque no lo niego por experiencia, me perece injusto por las consecuencias que puede tener en las madres y en los propios bebés. Muchas veces esta connotación hace que el embarazo se viva a flor de piel,  con mucha tensión y niveles de  stress por encima de lo aceptable para una mujer embarazada que tan sólo debería  disfrutar de momentos tan felices. Intentas disfrutarlo, pero con la mosca siempre tras la oreja.

Este estado de inquietud ponen en peligro el correcto desarrollo neurobiológico del bebé y su salud futura y afecta al inicio del vínculo.

El tipo de parto definitivamente puede alterar el normal inicio del vínculo de apego con gemelos. Se sabe que los partos muy medicalizados, instrumentalizados, a su vez que programados o inducidos, están detrás de los problemas para establecer una correcta interacción entre mamá y bebé. Los partos de  gemelos están sujetos a muchas intervenciones para prevenir la salud de los bebés y la madre. Sólo la presentación de los bebés al nacer determina ya que por lo menos un 50% de los bebés nacerán por cesárea para reducir riesgos. Y muchas de estas cesáreas estarán programadas con antelación porque forma parte del protocolo de la atención a los partos gemelares.

La omisión de trabajo de parto, mucho más frecuente en madres de gemelos, provoca un transición neurohormonal absolutamente brusca. Se pierden la cascada de hormonas que se produce en los bebés y en la madre y que favorece la transición a los cuidados maternales.   Parece que los bebés necesitan cierta cantidad de estrés biológico, (catecolaminas y cortisol) para estar alerta en las primeras horas, pero las madres necesitan estar bañadas en oxitocina endógena y endorfinas para que al nacer  sus comportamientos  sean los esperados. Es un estado de euforia especial.

Además estas intervenciones no están exentas de otros problemas. Partos sin este tipo de descarga hormonal pueden producir complicaciones que suman obstáculos, como el distrés respiratorio, que  llevan a una situación de separación, cerrando la posibilidad a las madres y a los bebés de disfrutar de las primeras horas, ese periodo sensitivo en el que se inicia la lactancia materna y vínculo de apego.

Ante estas situaciones de separación, los bebés gemelos pueden ademar vivir otra separación extra. La de su propio hermano, que se ha estudiado  poco.

La cesárea de por sí altera la conducta materna. Se ha visto por neuroimagen que las madres que han dado a luz por cesárea programada tienen una respuesta significativamente menor en el cerebro al llanto de su bebé.

Se está estudiando muy de cerca  los efectos de la oxitocina sintética, muy utilizada en los partos vaginales inducidos, y que podrían alterar en la infancia de los bebés los  comportamientos regulados por la oxitocina, como la sociabilidad o la conducta alimentaria. (Olza Fernández y col, 2011).

Hay una hipótesis que se está estudiando también, sobre el efecto dramático de la ausencia del pico de oxitocina producido de la cesárea programada, y que podría conducir a mayores dificultades en el vínculo y el reconocimiento de los bebés como propios o la sensación de extrañamiento que muchas de nosotras, que hemos pasado por ella, hemos descrito. Indiferencia, frialdad. No es lo que esperábamos.

En 2009 Bystrova afirmaba en un estudio que las secuelas de la separación materno infantil en las primeras dos horas de vida eran duraderas y se traducían en una peor interacción entre la madre y su bebé al año de vida, independientemente de otras variables.

Otras  situaciones que tenemos que vivir como madres de gemelos habitualmente y  que llevan a una separación inevitable son el nacimiento antes de tiempo o con menor peso del esperado. Hay prematuros forzosos, que son nacidos  antes de lo que querrían por evitar daños importantes en su salud, como ocurre cuando algún gemelo no alcanza su potencial de crecimiento dentro del vientre y puede morir desnutrido sino se alimenta fuera, o porque su madre vive una situación complicada, como el caso de la preeclampsia. En esta situación además la mamá estará afectada físicamente para poder responder de forma efectiva.

Un bebé pequeño o prematuro, inmaduro y con un aspecto delicado puede originar ambivalencia de sentimientos cuando los bebés son comparados entre sí. Una de las cosas que menos me gusta son las comparaciones, que como me dice mi madre, siempre son odiosas. Las diferencias en el comportamiento de cada gemelo, la reacción a los cuidados que se les ofrece  y la facilidad para ser calmados son inconvenientes que son difíciles de superar. ¿Cómo vincularse con bebés  que no dejan de llorar, que no maman bien ni te permiten disfrutar de su crianza? ¿Como hacerlo cuando estás agotada y no tienes fuerza, cuando te ves desbordada y superada por el tiempo y las circunstancias?

La falta de apoyo en casa y algunas situaciones familiares en  concreto, junto a la demanda de los bebés que, obviamente, está multiplicada por dos, predispone a que las madres tengan más riesgo de alteraciones emocionales como la depresión postparto, que altera nuestra conducta de respuesta a las necesidades de nuestros hijos.

Cómo construir el vínculo de apego con gemelos

A pesar de que al principio no nos salga nada bien, con el paso del tiempo es posible construir el vínculo de apego con gemelos de forma apropiada a pesar de sólo tener dos manos. Sólo hay que saber lo que hacer.

  • La información. En primer lugar no dejes para mañana las cosas, aunque pienses que haya tiempo todavía. Porque los imprevistos pueden suceder en cualquier momento y tienes que estar alerta. Una preparación a la maternidad, mejor que una preparación al parto. Aunque durante el embarazo los cambios que se producen para preparar a la madre para el cuidado de su bebé son iguales tanto para las madres que tienen un bebé como las que tienen gemelos sabemos que los aspectos psicosociales, psicológicos y personales pueden interferir en esta conducta, por lo que la información se pone de nuevo en evidencia para ternerlo todo bajo control.
  • El plan de parto. El periodo perinatal es un momento muy importante para la madre y para sus bebés, y si sabemos qué factores pueden poner en peligro en estos momentos el desarrollo correcto del vínculo de apego, es necesario elaborar una serie de planes que promuevan en la medida de lo posible las mínimas intervenciones que pongan en peligro el mismo. Creo que un plan de parto en este sentido es muy útil para empezar a construir con seguridad ese vínculo de apego y que no nos lo roben.
  • El tiempo entre expulsivos. Siempre me he preguntado cómo hubiera sido el inicio de todo si hubiera parido de esa forma salvaje y natural que quería. Posiblemente habría nacido mi primer bebé y lo habría cogido, lo habría puesto sobre mi cuerpo y habría sentido esa explosión de oxitocina en el cruce de nuestras miradas. Seguro que mi bebé a pesar de ser pequeño habría sabido responder a su instinto poniendo en marcha sus mecanismos de superviviencia y habría despertado en mí la respuesta que esperaba. Aunque todo el mundo piensa que el segundo gemelo nace a los pocos minutos de su hermano, en situaciones de parto fisiológico no dirigido y sin intervención, el expulsivo del segundo gemelo puede llegar a demorarse lo suficiente como para poder establecer ese primer vínculo con el primer gemelo de manera completamente normal y suficiente.  No es normal que se respeten estos tiempos y todo suele hacerse más deprisa.
  • La lactancia materna. La mayor parte de las madres que conozco reconocen que para ellas fue fundamental la lactancia materna como instrumento de revínculación. Lo que yo llamo tetarepia.En los primeros minutos postparto se produce el pico más alto de oxitocina que la madre puede tener a nivel intracerebral. La oxitocina es una hormona que induce la respuesta de cuidado maternal. Se secreta en la leche y pasa al bebé cuando mama, produciendo los mismos efectos que tiene en la madre. Sensación de bienestar, de profundo placer y amor. Y cada vez que se repite la lactancia se produce oxitocina y se refuerzan esas sensaciones y los bebés aprenden a confiar en su madre.  Cada gemelo mama en los primeros días de forma individual, aunque también es posible hacerlo de forma simultánea si responden bien succionando del pecho de su madre. Cuando toman el pecho de forma separada la madre puede dedicarle una atención personal para identificar necesidades especiales.  La lactancia simultánea también mantiene este contacto personal con cada bebé por turnos. Cada vez que miramos a nuestros hijos lo hacemos sólo con nuestros ojos, y sus ojos son los únicos que nos miran, por lo tanto incluso desde la simultaneidad se puede perfectamente construir una relación personal con cada uno de los bebés y observar comportamientos personales de cada gemelo.
  • El contacto piel con piel. Cuanto más tiempo se mantenga el  contacto piel con piel con los gemelos mucho mejor. Claro que la madre solo tiene dos manos, por supuesto. Pero el papá en estos momentos es una ayuda importante, ya que después de la madre es la persona indicada para mantener los comportamientos organizados de los bebés. Se sabe que cuando la madre no puede realizar este contacto precoz con los bebés el papá puede realizar el mismo trabajo y los bebés no se sienten tan afectados por la separación con la madre, mostrando efectivamente una succión más coordinada y una respuesta más esperada. Con este contacto se favorecen la lactancia y se disminuye el llanto.
  • Actitudes responsivas. Tus gemelos nacen más inmaduros y más pequeños. Necesitan ser atendidos las 24 horas los 7 días de la semana, y de forma inmediata. El llanto de los bebés no les beneficia en los primeros meses absolutamente nada, y puede provocar en vosotros respuestas negativas e insconscientes que ponen en peligro la relación. Cuanto menos lloren mejor.

Posiblemente haya muchas otras cosas más que hacer para reforzar cada día el vínculo con cada uno de los gemelos, lo que sí está claro es que es posible y que se puede revertir con actitudes adecuadas de respeto a la naturaleza de los bebés humanos, que necesitamos cuidados de un adulto para poder llegar a ser adultos sanos tanto física como emocionalmente.

Nos gustaría saber cómo hiciste tú para reforzar esos lazos con cada uno de tus gemelos. ¿Nos lo quieres contar?

 

10 comentarios en “El vínculo de apego con gemelos

  1. Hola Gema!
    Qué gusto da leerte. En mi caso yo me convertí en madre de dos preciosidades mellizas hace justo un año y ahora la sorpresa es que volvemos a estar esperando dos, en este caso gemel@s.

    Respecto al tema del vínculo, decirte que hace un año viví los catorce días más angustiosos de mi vida, que ni la muerte de mi madre justo a la semana de aquellos catorce días ha podido superar esos días tan angustiosos.

    En mi caso todo iba bien, hasta la semana 32 que unas de las mellizas no crecía lo que debiera dentro de mi vientre, la placenta no daba más de sí dijeron. A la semana 36+4 después de un control me quedé ingresada para una cesárea (la colocación de los bebes era imposible pensar en un parto vaginal). Yo entré desesperada y llorando al quirófano sabía que con toda propabilidad mi pequeña se quedaría en la incubadora y su hermana se vendría conmigo a la habitación. Así fue, no puedo describir con palabras como me sentí, era como si me hubieran quitado a mi hija maldije a la Dra. que adelantó la cesárea, a los médicos por no dejarme ni tocarla siquiera, a mi marido por no haber saltado la puerta de quirófano y ponerse a mi lado para recibir a nuestras pequeñas… Hoy escribiendo estas línias vuelvo a llorar como el primer día. Luego vienieron las visitas con sus comentarios “eso no pasa nada, ya verás pronto la tendrás aquí”, “que le tienen que hacer pruebas pues mejor tú no tengas prisa”, “enseñanosla por el cristal”, a ver fotos de la peque que no la conocemos”, “hombre aunque tenga cables queremos verla” “no podemos entrar somos su familia” y miles de cosas así. Luego veía a la que tenía conmigo recibiendo todos los halagos y pensé que era injusto e incluso me enfadé con mi pequeña por no haber cedido parte de su peso que le sobraba para que su hermana estuviera con nosotros.
    Lo peor vino cuando dejamos el hospital, si me había pasado 6 días yendo y viniendo de la UCI de neonatos a la habitación, intentando que las dos se agarrarán al pecho, cuando me fui a casa y tuve que decidir qué visitas iba para no dejar a ninguna de las dos descuidadas… Eso fue peor viví una sensación de abandono hacia las dos impresionante, se me cayó el mundo encima.
    Después el tema de la lactancia se convirtió en un suplicio no se enganchaban una por la falta de peso y falta de fuerza y la otra porque era muy tragona pero eso de estimular para que salga no le interesaba además ya me diero suplemento en la clínica.
    Por suerte descubrí un utensilio que muchas mujeres desconocen y que a mí me dio la oportunidad de vivir la maternidad por entero y poder compartir ese momento con mi marido, su padre: el sacaleches pude amamantar a mis hijas hasta los seis meses y medio y eso me llena de orgullo. Claro que también tuve que vencer algún que otro comentario del tipo “si es bibe mejor así le podemos dar todos”. Que no que hay que forjar el vínculo y eso no se hace de brazo en brazo y dándole todo quisqui el biberón.

    Nadie se entera que es eso del vínculo, pues el vínculo es estar con tus hij@s ante cualquier demanda que hagan, que sepas que estás ahí, pese a que al inicio tuvieran un enjambre de personal médico a su disposición, nadie mejor que su madre, su olor, su voz, su amor y sus caricias hoy cuando veo como saltan mis hijas cuando me ven, como corren (a gatas ehhh) pienso que no lo hice tan mal. Hoy ya voy preparada para la incubadora y para saber que tendré dos en casa y otr@s dos en el hospital, pero como hace un año ahí estaré fuerte y resistente porque no los dejo abandonados hago lo que humanamente puedo y el vínculo no sólo son las primeras horas sino que es algo que se forja desde el embarazo, desde la concepción.
    Esta es mi experiencia, espero haber ayudado.

    • Hola Isabel

      Muchas gracias por contar tu experiencia. Se me llenan los ojos a mí de lágrimas. Esto es un verdadero trauma que cuesta mucho quitarse de encima. Y no sé qué será peor, la falta de conciencia y sentido común en la atención de casos como el tuyo o la indigesta indiscreción de los opinólogos que se creen con pleno derecho a hablar sin ningún tipo de empatía.

      Ya vas preparada, eres veterana y será todo más fácil. Te lo dice mamá de dos pares, que fue más fácil los segundos, aunque bueno, también te llevas sorpresas. Espero que las tuyas sean todas positivas.

  2. Gracias Gema por tu labor, la informacion es super importante. Me siento mama afortunada de 2 pares de gemelos y es por ello he vivido en primera persona lo importante de no separarlos en el momento de nacer. Mis niñas nacieron de 30 semanas, por desgracia una de ellas nació con una cardiopatia muy grave y a las pocas horas de nacer se la llevaron a otro hospital. Despues de mucho pelear conseguimos que trasladaran a Ona que evolucionava muy bien. Despues de casi 2 meses de separación pudimos reencontrarnos entre respiradores monitores y batas como una família. 2 años despues nacian mis hombretones con 32 semanas por suerte sin complicaciones y desde el primer dia compartieron la misma incubadora. Hoy se nota que el vinculo que los une es mucho mas fuerte que el que les une a ellas. La lactància no fue sencilla todo el mundo me decia que seria imposible però al nacer tan prematuras el personal del hospital me dijo que mi leche era lo único que podia ayudar a mi niña a sobrevivir conseguimos alargar la lactància hasta los 7 meses!!!! Con ellos fue diferente, sàvia lo que queria tenia la informacion necesària y las cosas muy claras. Con ellos no necesite sacaleches y les pude amamantar hasta el año y ademas como mi produccion era muy buena recupere el sacaleches despues de las tomas y me converti en orgullosa donante de leche materna. Todo es posible!!!

  3. Gema felicitaciones, excelente post. Yo también soy madre de mellizas prematuras y como psicóloga que soy de profesión y corazón también siempre me interesó comprender más el tema del vínculo en estas circunstancias. Es de hecho la primera página que encuentro donde se habla de este tema en específico.
    Me gustaría compartir este artículo en mi blog, pero antes quería pedirte tu autorización y preguntarte si tienes más información al respecto.
    Me encantaría mantener contacto con más madres de múltiples, creo que es un tremendo desafío para lo cual a la fecha aún hay muy poca bibliografía para guiar a las madres.
    Cariños Ale

    • Hola Alejandra. Acabo de visitar tu blog y ver tu linda historia y poneros cara a todos. Felicidades por esta familia tan bonita que tienes.

      Uy, compartir mi post en tu blog. Me honras con esta solicitud. Te mando un privado y hablamos, igual te interesa otra cosa, ya que hay tan poco escrito. Yo tuve también algún problema y estuve leyendo mucho en la red sobre el vínculo y decir que sin duda alguna la persona de la que más se sobre vínculo entre múltiples es Coks Feenstra, quien tiene su propia página web http://www.coksfeenstra.info y que puedes visitar. Ella además es psicóloga y autora de “El Gran Libro de los Gemelos”. Luego aparte de esto la mayor parte ha sido fruto de mi experiencia y de la lectura de múltiples obras dedicadas al vínculo de apego, intentando trasladar a los múltiples mi visión.
      En fin, un placer tenerte por aquí. Estamos en contacto.

      • Isabel muchas gracias. De hecho estoy leyendo actualmente 4 artículos distintos acerca del apego en múltiples. Me encantaría contar con tu ayuda. Escríbeme a mi email para poder mandarte una entrevista. Te parece? Para aquellas mamas que visitan este blog y también se interesan en el tema, me pueden escribir a: alejandrasilva.a@gmail.com
        Gracias a todas

  4. Hola Gema! Gracias por tu post porque ahora sé que hay más gente que le pasa lo mismo que yo, pero no hay nada más que me consuele o me pueda ayudar.

    Tuve gemelos, no prematuros, el embarazo fue totalmente normal, ni me enteré. Pero me hicieron ceśarea programada porque el niño, que estaba primero, estaba de nalgas y empezaba a fallar su placenta (después me dijeron que la niña también tenía alguna vuelta de cordón, no sé).

    Nadie se imagina lo que es desear ser madre desde que tienes uso de razón, tardar mucho en conseguirlo porque tuvimos que recurrir a la FIV, cuando toca que sean gemelos, que quieras experimentar todas las sensaciones y emociones de un parto natural, que te hagan cesárea, que apenas te los enseñen, y te quedes en reanimación ¡6 largas e interminables horas! por hemorragias que tuve. El apego se va a la m…!

    A partir de ahí, dar el pecho mal, no lo cogían bien, me hacían daño (aún no sé porqué pasó esto, me daba la sensación que tenían la boca muy pequeña) y les dieron biberón a las primeras de cambio, a pesar de haber dicho que no, de haberle dicho a mi marido que fuera fuerte. Así que hice lactancia mixta, siempre tomaron muy poco. Hasta los 6 meses.

    Y los he tenido que criar yo sola, sin ayuda, porque mi marido trabaja, las abuelas son muy mayores y solo de vez en cuando los puedo dejar con mi sobrina algún día. Además de hacer todo lo de casa. La sensación que he tenido es de tener una fábrica, una guardería, en la que la prioridad es satisfacer sus necesidades básicas: darles de comer y cambiarles el pañal bien rápido para hacer todo lo demás. Apego poco.

    Y a veces me siento fatal, que no los quiero lo suficiente, que soy mala madre. Y no hay solución. El mal ya está hecho. Y dada la situación de crisis actual, trabajando solo mi marido y con 39 años, difícil veo poder tener otro, más si hay que recurrir a FIV, para tener la posibilidad de un parto natural, de sentir, y eso si no saliera cesárea otra vez.

    No veo solución. Solo seguir adelante. Criarlos porque es mi obligación. Se han cargado mi sueño.

  5. Soy mamá de gemelas, tienen dos años y medio, nacieron a las 31 semanas y estuvieron en el hospital 33 días. Les di leche materna pero con bibe. No hubo el piel con piel los primeros días ni lactancia materna y aún así en ningún momento tuve dudas del apego. No se cuanto me quieren ellas pero cuanto las quiero yo a ellas sí…. y es mucho, mucho, mucho. Son un regalo y un milagro que estén conmigo sanitas. Estoy taaaaan agradecida de que estén bien… eso es lo importante. Mis niñas 🌟🌟

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