Enganche espontáneo: cómo el bebé empieza la lactancia materna

El momento ha llegado y ya tienes a tus bebés encima de tu abdomen. Los han dejado allí desnudos, y tú no sabes qué hacer. Es un tiempo mágico, los miras, los tocas, los besas y piensas cómo demonios vas a ponerles al pecho. ¿Hay que hacer algo especial? ¿Cómo los colocarás? ¿Los dos a la vez? Hoy te cuento sobre algo que saben hacer todos los bebés, incluidos los tuyos: cogerse al pecho ellos sólos. Se llama Enganche Espontáneo y marca el inicio de la lactancia materna.

enganche espontáneo
Del estudio de M. Kennel Mother and Infant: Early Emotional Ties.1998

El hábitat del bebé eres tú

El enganche espontáneo es posible sólo si el bebé puede estar en el hábitat que le corresponde: el cuerpo de su  madre.

Durante aproximadamente 40 semanas ha permanecido en tu interior, en un hábitat seguro, protegido de ruidos, calentito, en un permanente abrazo, alimentado a través de la placenta.

Escuchaba tu latido, tu respiración, tu voz y sentía tu movimiento. Siempre acompañado de ti. Fuera necesitará el mismo hábitat para continuar su vida lo más permanentemente posible. Ese contacto continuado piel con piel, aunque nazca a término, lo necesita.

Todos los humanos realmente somos “prematuros” porque nacemos inmaduros y necesitamos de unos meses en los que finalizaremos el desarrollo que podría tener otra cría de otro mamífero en el momento de nacer.

Como es natural, si quiere tener éxito el bebé tiene que nacer sabiendo mamar y lo hace. Él sabe y la mamá sabe lo que tiene que hacer después que el bebé ha empezado a hacer cosas encima de su abdomen, entre el calor de sus pechos y en estrecho contacto piel con piel.

Es una premisa ineludible. Cuando le colocan sobre su madre el bebé inicia una serie de movimientos preestablecidos y programados a nivel neurobiológico, y espera que su mamá le responda con una cascada de actuaciones.

Él espera  que lo  haga. Además  los mamíferos se comportan de manera similar al nacer hasta lograr alcanzar el pecho de su madre y empezar a succionar de él (Klaus and Kennel, 2001). De eso depende su vida. Es su estrategia de supervivencia.

Algunas madres no se dan cuenta del potencial que tiene su bebé hasta que no ven esto con sus propios ojos. Los bebés nacen con unos reflejos y habilidades que les permiten hacer un enganche espontáneo en la mayoría de los casos perfecto.

Unos bebés lo harán en pocos minutos, y otros necesitarán más tiempo.

La media para que un bebé haga este enganche espontáneo pueden ser unos 45 minutos,  en los que es importante que no se manipule al bebé y que no haya ningún tipo de separación, porque cualquier separación es dañina para el bebé y el inicio de la lactancia materna.

Enganche espontáneo y tipo de parto

Se ha podido observar con detenimiento la secuencia del enganche espontáneo en grupos de bebés nacidos de un parto natural sin intervenciones y un parto medicalizado con rutinas invasivas.

Se observó cómo los bebés que nacían de partos no intervenidos conseguían llegar antes al pecho de su madre y realizar el enganche espontáneo (Righard and Alade, 1990).

Los bebés que nacieron fruto de un parto muy manipulado, con analgesia y separación sobre todo, tuvieron una respuesta disminuida y algunos no consiguieron el enganche espontáneo en las primeras dos horas de vida.

Inmediatamente después de nacer el recién nacido es secado y depositado sobre el torso de su madre. El el grupo control se observó una secuencia regular, que no se había descrito previamente en la literatura. Después de 15 minutos de relativa inactividad , se empezaron a suceder los movimientos de búsqueda y succión, alcanzando el pecho en un tiempo máximo de 45 minutos. El primer movimiento  mano – boca fue observado a una media de unos 34± 2 minutos después de nacimiento y  los 55 minutos el bebé había encontrado el pezón y empezado a succionar.

Estos descubrimientos sugieren que se desarrolla un comportamiento organizado de alimentación de una manera determinada durante las primeras horas de vida, expresado inicialmente solomente como movimientos de búsqueda y succión espontáneos, pronto seguidos de una actividad de llevarse la mano a la boca, junto a una actividad más intensa de succión búsqueda, que culmina con la succión del pecho.

Otros investigadores como Widström y col , Varendi y col, Christensson y col, Matthiesen y los diferentes trabajos realizados por Klaus y Kennel observaron lo mismo, que la nueva criatura es la que dirige el amamantamiento, porque es ella la que sabe cómo buscar, reptar, alcanzar, masajear, agarrar y finalmente succionar del pecho.

Si el bebé es separado y/o la madre ha recibido durante el mismo analgesia, es posible que la respuesta del bebé no sea la misma.

Por un lado el recién nacido pierde su capacidad de alerta para poder realizar la secuencia completa que necesita para el enganche espontáneo y la analgesia deprime su sistema nervioso central durante horas que son importantes para el inicio de la lactancia.

Si la analgesia (epidural) se ponía sólo horas antes del parto, el bebé tiene más posibilidad de realizar una succión correcta.

 ¿Qué hace el bebé hasta alcanzar el pecho?

El enganche espontáneo consta de 9 etapas que se desarrollan de forma secuencial y que se conocen como la Hora Mágica o Periodo Sensitivo (Klaus y Kennell, 2001).

El punto de partida del enganche espontáneo fue descrito por primera vez por Varendi y colaboradores entre 1994 y 1996, y es la colocación del bebé con la nariz en la línea media del pecho de la madre, con los ojos a la altura de los pezones.

  1. Llanto motivado por la expansión de los pulmones.
  2. Relajación. No hace apenas ningún movimiento, así que está en contacto piel con piel, que le calma.
  3. El bebé se despierta. Empieza a moverse muy poquito y abrir los ojos. Son movimientos apenas perceptibles.
  4. El bebé inicia su actividad. Se destaca el movimiento en la boca y la succión, empieza a buscar de forma obvia el pecho con movimientos más amplios.
  5. Hace descansos entre etapas y luego las retoma. Puede suceder en cualquier punto y luego volver a otra etapa o seguir en la misma.
  6. Inicia el arrastre. Se aproxima al pecho por periodos cortos en los que pueden alcanzar el pezón o no.
  7. Familiarización. Lame, toca y  masajea el pecho. Es la etapa más difícil de manejar para la gente y genera más impaciencia. El bebé lo sabe hacer sólo.
  8. Succión. Es una experiencia temprana de lactancia que no tiene por qué llegar a un agarre perfecto. Está aprendiendo. Se agarra al pecho y se engancha, empieza a succionar.
  9. Sueño. Después de esta actividad el bebé descansa en un sueño reparador, y la madre suele hacerlo también. Si se le separa de su  madre puede que el recién nacido no haya aprovechado esta hora mágica, porque todos los niños caen en este sueño a la hora y media o dos horas después del parto, tanto si hubo contacto piel con piel como si no lo hubo. Si aún no se había dormido puede completar la secuencia si recupera el hábitat de su madre a tiempo, y dependiendo del momento del reencuentro podría tener o no tiempo para cumplir el objetivo del enganche espontáneo.

Inmediatamente después de ser depositado en esa línea media entre los pechos entrará en un estado de alerta tranquila hasta después de aproximadamente unos 150 minutos. En este tiempo empieza a explorar su hábitat (D’Harlingue and Durand, 2001) y pasa por todas las 9 etapas.

Hacia los 30-40 minutos el bebé empieza a hacer movimientos de búsqueda  con la boca, como haciendo chasquiditos con los labios, y pronto le vemos chupándose las manos y los dedos.

Para llegar al sitio que quiere, y a la altura que desea el bebé utiliza sus piernas y manos para impulsarse.

El reflejo de marcha le permite impulsarse con sus pies empujando desde el abdomen hasta el pecho, lo que además favorece la contracción uterina y reduce la pérdida de sangre posparto.

Las manos le sirven para orientarse de forma horizontal hacia un pecho u otro, le permiten agarrar el pezón y facilitar que protuya para un mejor agarre, y además le permiten sostenerse sobre sus manos para mover su cabeza de un lado a otro.

Una actividad que le cansa y obliga a tomar descansos en el proceso,  hasta alcanzar el enganche espontáneo.

Mientras tanto la madre también suele responder de una manera predeterminada, tocando de progresiva con más confianza, empezando a explorar con las puntas de sus dedos de los pies de su pequeño,  hasta atreverse con la palma de la mano en el tronco y el resto del cuerpo, y todo ello sin quitarla vista del bebé, buscando el contacto visual con él.

Estímulos para el enganche espontáneo

Para ayudar al bebé a hacer este enganche espontáneo se cuenta con una serie de estímulos sensoriales que el bebé percibe principalmente a través del tacto, el olfato, o el  gusto y también auditivos y visuales.

Cuanto más tiempo pasa en contacto piel con piel de la madre, en su  hábitat, mejor respuesta hay en ambos.

Seguro que te has dado cuenta que a lo largo del embarazo se han oscurecido la areola y el pezón. Se piensa que ésto sucede para poder ayudar al bebé a alcanzar el pecho y diferenciarlo del resto del cuerpo de la madre. Pero además,  hay más cosas que ayudan al bebé a lograr su  objetivo:

  • Glándulas de Montgomery. Son esos pequeños granitos que te han salido alrededor de la areola, y que son la salida de las glándulas de Morgnani, que segregan una sustancia que por un lado es hidratante y protectora para el pecho, y además es una guía clara para el bebé, ya que huele casi igual que el líquido amniótico que lo ha bañado durante todo este tiempo. Se sienten atraídos quizás porque es alo que han estado expuestos constantemente en estas semanas. El bebé además se calma al oler y reconocer a su madre, ya que su olor es característico de cada mamá. Este reconocimiento es esencial en el establecimiento del vínculo con la madre. En ausencia de otros estímulos el bebé podría alcanzar un punto determinado si en él hay una emisión de olor a líquido amniótico de la madre. (Varendi y Potter, 2001)
  • El gusto y el tacto también proporcionan estímulos al bebé para llegar al pecho de su madre, ya que saborean y tocan con sus manos el líquido amniótico para reconocer una sustancia lipídica que hay en el pezón y que el líquido amniótico contiene.
  • Cuando la madre le habla al bebé, éste reconoce la voz que le había hablado durante su etapa uterina, y se calma y succiona durante más tiempo. También mientras está en su pecho escucha su respiración y percibe el rimo del latido de su corazón, que le relaja. Se ha especulado que un ritmo de aproximadamente unos 70 l.p.m puede estar asociado con una pérdida de peso menor del bebé después del nacimiento. (Salk, L, 1960, 1962).

¿Qué se puede hacer para favorecer este enganche espontáneo?

Hay muchas cosas que podemos hacer para poder facilitar que el bebé y la madre puedan pasar por esta Hora Mágica después del parto.

El enganche espontáneo requiere que el bebé pueda percibir todas y cada uno de los estímulos que recibe de la madre:

  • Parto natural no intervenido, sin analgesia.
  • Separación cero. Cuanto más contacto mejor. Si hay una separación hay que devolver lo antes posible al bebé a su hábitat para poder seguir con su proceso y poder finalizarlo.
  • No lavar al bebé. Sólo secarlo bien, con excepción de las palmas de las manos. Tampoco conviene ponerle ningún tipo de manopla.
  • Dejar al bebé en una posición biológica, decúbito pronto (boca abajo) sobre el torso o abdomen de su madre, entre los ambos pechos, a ser posible facilitando a la mamá una posición segura, semireclinada.
  • Animar a la mamá y al papá a tocar al bebé, acariciarlo.
  • Retrasar rutinas no urgentes como la administración de la vitamina K, peso, medida, profilaxis ocular. Lo que haya que hacer que sea urgente se puede hacer sobre el pecho de la madre.
  • Evitar rutinas innecesarias como la aspiración de secreciones, no hace falta si fue un parto fisiológico y respetado.
  • Retrasar el baño del bebé por lo menos 24 horas o 48 horas.
  • Evitar interferir en la primera hora con separaciones antes de acabada la toma , o incluso el desplazamiento de la madre y bebé a otra sala o habitación.
  • No lavarse el pecho ni antes ni después de las tomas. Evitar aplicar nada sobre el pecho durante el embarazo.
  • Evitar que otros toqueteen al bebé para que vaya todo más rápido.  Manos fuera. Él sabe hacerlo. Ahora mismo no es  urgente que mame de forma perfecta. Es su primera toma de contacto.

Contacto piel con piel más allá de la primera hora

Cuando la madre utiliza el enganche espontáneo en la gestión diaria de la lactancia facilitado por el contacto piel con piel hacemos lo que se llama una lactancia materna de crianza biológica y facilitamos el aprendizaje del bebé y la madre, reforzando su confianza y seguridad.

Con gemelos

Como he comentado, al principio no se trata de que consigan una toma perfecta, sino que vayan aprendiendo.

Puedes hacerlo con los dos a la vez, ya que si lo haces de uno en uno, posiblemente uno de ellos pierda tiempo y no alcance a llegar a hacer un enganche espontáneo en la primera hora.

Posteriormente como parte de la gestión del amamantamiento puedes hacerlo de uno en uno.

1 comentario en “Enganche espontáneo: cómo el bebé empieza la lactancia materna

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