La importancia de la salud de los abuelos

Hace años escribí un artículo homenajeando a mi madre, la multiabuela. Hoy recupero el post, un poco desfasado, pero con las mismas verdades, porque tiene más relevancia en mi vida y en la de toda mi familia. Ahora las circunstancias han cambiado. 
Los niños han crecido, Fran y Rober tienen ya doce años y Jorge y Jesús casi ocho añitos. Tengo unos hombrecitos en casa que nos hacen la vida feliz a todos. La abuela ya no es sólo la protagonista, sino que el abuelo ha tomado su puesto, y el resto de la familia simplemente es estupenda, y nos apoya en todo. Ahora los abuelos disfrutan de su tiempo libre, su apoyo sigue siendo físico, y siguen presentes cada minuto, además de apoyo físico son apoyo económico, mis servicios sociales, porque están medio sosteniendo este humilde hogar en estos tiempos de infortunios económicos hasta que podamos recuperar la normalidad.
En su día me preocupaba que a mi madre le pudiera pasar factura estar pendiente de nosotros. Hoy me preocupa menos, porque ha recuperado su espacio, tiene el apoyo del abuelo, y nosotros somos más conscientes aún. Pero sigo preocupada ya que emocionalmente una persona también se agota, se cansa y puede tener consecuencias igualmente en su salud.
la salud de los abuelos
Los abuelos durante la graduación de Jorge y Jesús

Hoy recupero este post para que todos pensemos en las abuelas, y por qué no, en los abuelos, que también los hay, que pasan el día cuidando de sus niet@s para que sus hijos puedan trabajar. En un momento en el que el trabajo es más una necesidad que un capricho y los abuelos son lo único que nos puede quedar para sobrevivir, cuidémoslos.

La multiabuela

Hace tiempo que tenía que haber escrito sobre ella, sobre mi madre, la súper abuela de Coslada, la multiabuela de mis hijos.
Sí, porque ella lo ha sido todo para mí, me gestó, me parió con mucho dolor, me amamantó todo lo que pudo, me crió y ha sufrido y sufre con mis penas, con mis desencantos, mis frustraciones y mis depresiones. Sobre todo, con su ejemplo, me ha enseñado a ser mujer y madre, aunque los tiempos hayan cambiado y aunque en algunos aspectos, evidentemente, no estemos de acuerdo siempre.
Como abuela no tiene parangón. ¡Que os voy a contar! Es la segunda mama de sus nietos. Lleva dos casas, está en todo y para todos, día y noche si hace falta, llueva, nieve, haga calor o esté enferma. Está moldeada de una pasta especial. Cuando me ha faltado, ahora con cuatro niños, aunque sea por dos días, la he echado más que de menos. Ay, si no fuera por la abuela me habría muerto de asco, porque ¿quien me habría ayudado a mi, con lo petarda que puedo llegar a ser, con los gritos y los llantos de los enanos, con las impertinencias que algunas veces  suelto y las malas caras que pongo cuando no acepto algo o no estoy de acuerdo? Sí, me he enfadado, y la he gritado, y después me he arrepentido y la he llamado para pedirle perdón ¿quien me va ayudar si no es ella? Como siempre le he dicho, “de mayor quiero ser como tú”.
Desde luego la mejor ayuda que una madre puede tener viene de la propia familia, dentro de la cual, las abuelas se llevan la peor parte. Digo la peor parte, porque existe un nombre para ello, se llama el síndrome de la abuela esclava y la cosa es seria. Porque mi madre nunca se ha quejado de servirme como apoyo a la crianza, pues lo ha hecho con gusto, por sí misma, sin que nadie se lo pidiera. Pero hay que reconocer que todo tiene un límite y que también las abuelas se cansan, tienen más familia, otra casa que llevar…Y a veces me pregunto: ¿Será mi madre una de estas mujeres, maltratadas por la vida de la que hablan los psicólogos? Como dice el dicho, “la procesión va por dentro”. ¿Habrá cosas que mi madre no me cuenta porque podrían herirme, y sufre sola y en silencio?
Según la psicóloga Encarni Liñán, que hizo un estudio sobre este tema (C.S.A.E “Cuestionario del Síndrome de la Abuela esclava” ,Encarni Liñán 2003) “El síndrome de la abuela esclava, es una enfermedad grave, que afecta a mujeres maduras sometidas a una sobrecarga FISICA y EMOCIONAL y que origina graves y progresivos desequilibrios, tanto somáticos como psíquicos;”http://www.psicologia-online.com/monografias/4/abuela_esclava.shtml
Me da miedo pensar que mi madre sufra de este mal, porque detrás de ese jocoso “la abuela está chocheando” que a veces soltamos todos en plan de gracia, hay una gran mujer que sufre, aunque no lo demuestre, aunque niegue tal evidencia alejándose de esa realidad. Cuando la veo quejarse tantas veces de aquí, de allí, y leo sobre este estudio, siento que se me queda el alma hecha pedazos. Según Encarni Liñánel tratamiento de esta enfermedad consiste en: liberar a la abuela de cargas, buscar el equilibrio entre sus capacidades y responsabilidades, cariño y comprensión familiar. Y además ayudar a estas mujeres a reconocer sus límites, tanto físicos como emocionales.”http://www.psicologia-online.com/monografias/4/abuela_esclava.shtml
La familia de múltiples tiene en la abuela un punto de apoyo importante. A veces no nos gusta que nadie se meta en nuestros asuntos, en la forma como criamos a nuestros hijos, que difiere mucho de lo que antes se hacía, y que además es diferente en lo que respecta a ser madre de gemelos, trillizos o más múltiples, ya que  nunca ha vivido esa experiencia. Por eso quizás algunos padres recurren a una ayuda distinta, no familiar porque así somos nosotros los que marcamos las directrices tajantemente. Pero es que la figura de la abuela beneficia la crianza de nuestros niños, porque además de servir de canguro sin pedir nada a cambio, tiene un componente fundamental: AMOR. Ese amor de abuela, tan distinto al amor de hijos, “es que se quieren de otra manera…
Y que verdad que es, porque consienten lo que no consentían a sus hijos, y no podemos reprocharles ese comportamiento, aunque acabamos haciéndolo. Al fin y al cabo, la educación es cosa nuestra, de los padres, y no podemos pretender que sean ellos los que asuman este rol. Nos los cuidan con infinito amor, consintiéndoles muchas cosas, disfrutando de los nietos desde esa barrera que marca la edad y la experiencia. Bien de forma ocasional o de forma sistemática, las abuelas son un recurso gratuito, y su uso, sobre todo continuado, puede irse agotando. Es por eso que quizás la figura de un asistente domiciliario y remunerado, nos permite no sentirnos culpables por nuestros actos, por nuestras decisiones.
Mi madre no está sola con sus cuatro nietos, está conmigo. Una vez se me ocurrió la idea de ponerme a trabajar y a la semana desistí, porque no pude soportar la idea de que se pegara esos madrugones. Y aunque es fácil decir que podría haber optado por una escuela infantil, o un asistente doméstico, a mí, como a muchos, el dinero no me llega para tanto. Tampoco me llega la ayuda de la asistencia social, porque no damos un perfil determinado, y si lo damos es limitado en el tiempo, siendo del todo inservible.
Solo me queda ella, porque es la que mejor me entiende, la que mejor los comprende, la que más los quiere después de sus padres, y que nadie se sienta ofendido, porque es la pura y sencilla realidad.
Vaya desde aquí este homenaje a mi querida madre, la mejor y más valiosa abuela que nunca soñé.

1 comentario en “La importancia de la salud de los abuelos

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