Leche materna en biberón: otra forma de lactancia para madres de gemelos o más múltiples

En otra entrada de nuestra Guía de lactancia te contaba sobre la lactancia diferida. Hoy vamos más allá hablándote de la extracción exclusiva de leche materna, una modalidad que deciden muchas mujeres por circunstancias personales variadas, que no quieren privar de los beneficios de la leche materna a sus hijos a pesar de no desear darles el pecho directamente. Madres que agotando al máximo todas las posibilidades tienen una última oportunidad  ofreciendo de forma permanente la leche materna en biberón.

Te voy a contar en secreto que esto es lo que yo decidí hacer con mis gemelos mayores, cuando aún era una madre joven e inexperta y por eso quiero que sepas, que antes de pasarte directamente a la leche de fórmula, todavía hay posibilidades con la lactancia materna.

Mi experiencia con la extracción exclusiva

Como muchas madres de gemelos yo también tengo que reconocer que en su día tuve dudas sobre cuánto tenían que comer mis hijos y me preocupé por su crecimiento.

Yo quería a toda costa que aquellos pequeños  gemelos discordantes crecieran bien, porque eran tan pequeñitos que me aterraba la idea de que no tuvieran fuerza para sacar todo lo que necesitaban del pecho.

Mi primera lactancia no empezó como  esperaba. Mis gemelos mayores pasaron a neonatos nada más nacer por bajo peso y muy bajo peso para su edad gestacional.

Además, a pesar de mi deseo por tener un parto vaginal, un sueño que nunca he cumplido y que jamás tendré la oportunidad de experimentar ya, acabé con una cesárea y su rutinaria separación.

Los pequeños nacieron bien, pero eran pequeños, se los llevaron rápido y no los pude ver hasta un día después. Así que ese primer contacto piel con piel y ese chorro de oxitocina que tanto ayuda con el vínculo y la lactancia lo perdí por completo.

Algo que me ofuscó mucho es que nadie me preguntara cómo iba a alimentar a mis hijos, porque yo también tenía decidida la forma de hacerlo, con leche materna.

Amamantarles era otro sueño que tenía y que tuvo unos inicios un tanto agridulces.

Cuando por fin pude bajar a neonatos a verlos, ya los habían alimentado – lo que me cabreó aún más – y tampoco en esa ocasión pude ponerlos al pecho, y tampoco me dieron la oportunidad siquiera de pasar al lactario a empezar a sacarme leche, es más, insisto ¡ni me preguntaron!

Pero yo sí pregunté, e insistí, aunque pasaron un poco de mí, no sé si porque pensaban que una madre de gemelos jamás podría amamantar con suficiencia, o porque eran unos gilipuertas. Perdón, pero recuerdo todo y me enciendo.

El caso es que me dijeron que preguntara en planta, donde estaba ingresada, y que me darían un sacaleches.

No os podéis imaginar, queridas mías,¡lo que me ofrecieron para sacarme leche! 😯  😯

sacaleches de bocina

Vale que era el año 2000, pero entonces ya había sacaleches en condiciones.

Me quedé un poco estupefacta, pero no tuve otra opción, era eso o nada, porque a mí  nadie me había dicho que me podía sacar leche con la mano.

Ni me lo contaron en las clases de preparación al parto, ni me lo enseñaron en el hospital y lo que es peor, a fecha de hoy no se suele explicar  en una preparación al parto, por lo menos la que yo he visto en la Sanidad Pública.

Esa reliquia de sacaleches, que hasta me acuerdo del color de la pera, azul, me sirvió para sacarme las primeras gotas de calostro para mis hijos.

Empecé a estimularme cada 3 horas sacándome alrededor de 15 minutos de cada pecho. En la primera noche de extracción conseguí llenar un vaso de 150 ml.

Como te habrás dado cuenta, no tenía otro recipiente que usar para recoger el calostro, no me lo dieron tampoco. Y por lo que supe más tarde en mi formación como asesora, es que con un sacaleches de pera poco puedes recoger, así que no sé si fue por desidia.

El peligro principal de estos sacaleches tan anticuados es que la leche se contamina fácilmente, porque no se puede esterilizar.

En cambio yo lo estuve usando toda la noche y el tiempo que estuve en el hospital, ya que por la noche no me dejaban bajar a neonatos por eso de cuidar mi salud y bla, bla, bla…

Ya os digo que aunque hubiera querido usar esta leche no habría podido porque el recipiente donde la acumulé a falta de otra cosa fue un vaso, y no era estéril. Jamás la hubieran aceptado en neonatos.

Pero a mí me dio dolor de corazón tener que tirarla en el baño y que alguien me regañara por haber inutilizado un vaso -esto fue de traca, la auxiliar de enfermería se cubrió de gloria con el comentario-.

Cuando bajé la segunda vez, comencé a amamantar a uno de los pequeños, que estaba fuera de la incubadora ya. Fue una experiencia maravillosa, y cada vez que iba lo amamantaba.

Pero al más pequeño de los dos no me lo dejaron amamantar porque, por el peso, sacarlo le hacía perder calor -ni hablar de hacer método madre canguro y contacto piel con piel, ni idea de lo que era aquello a pesar de mis sugerencias-.

Aunque tampoco sé si hubiera podido amamantarlos a los dos, porque me daban 30 minutos para hacerlo. Menos mal que empecé a usar el sacaleches del lactario, que menuda diferencia. Y lo intentaba hacer lo máximo posible, incluso aunque me regañaban por las horas a las que bajaba.

Ese era un sacaleches bueno entonces en el 2000, me acuerdo hasta de la marca,  Kitett, que por cierto aún se comercializan. De hecho como tenían allí las direcciones para los alquileres, nos hicimos con uno para la recogida de leche para el alta escalonada de los gemelos.

Desde entonces empezamos sin saberlo con la lactancia diferida, de forma temporal en un principio.

Fue mucho tiempo hasta que empecé a amamantar al pequeño, pero era tan chiquitín en comparación con su hermano que me podía la impaciencia y el miedo a que no creciera bien. ¡Parecía tan indefenso!

Ese miedo a que sacando del pecho no fuera suficiente y se quedara pequeño, agudizado por la presión de compararlo con otros bebés nacidos a término y en solitario del entorno cercano,  hizo que al final me decantara por ofrecer a los gemelos la leche materna en biberón.

Aún las primeras semanas después de que los dos ya estuvieran en casa les amamantaba un poco directamente, aunque enseguida me di cuenta que hacer las dos cosas a la vez era prácticamente imposible o yo no sabía gestionarlo. Así que supongo que pesó más la preocupación por el crecimiento.

Quería amamantar a mis hijos, pero la obsesión me superó.

Así estuvimos el tiempo que duró el alquiler del Kittet, después del cual no pensé en renovarlo más tiempo, y me compré otro sacaleches más económico.

¡No os lo vais a creer!, pero me compré otro sacaleches de pera, pero esta vez de los modificados, con recogida de leche que hacía que se pudiera utilizar y se minimizara la contaminación, de la marca Chicco – por cierto, un horror, ni se os ocurra caer en la tentación de comprar un Chicco o un NUK-.

Lástima de Internet en aquel tiempo. 🙁 

A pesar de esta otra reliquia, hasta entonces me estaba sacando litros de leche a la semana, y me daba para guardar leche. Es una de las ventajas que tiene la extracción exclusiva. Al principio consumen menos leche de la que extraes realmente, lo que te permite guardar.

De hecho después del destete del sacaleches, aún estuve alimentando un tiempo más con la leche materna que tenía guardada, fíjate si no me sacaba.

Otra de las ventajas que me ofrecía darles esa leche materna en biberón es que podía controlar la cantidad de leche que tomaban los niños.

Como iban cogiendo bien de peso, yo era feliz con aquella opción, aunque era también agotadora, tenía que seguir sacando cada 3 horas, de noche y de día.

Además en una de las visitas al hospital, que pasamos a que los vieran en neonatos, me dijeron que si lo había inflado, por lo rellenitos que estaban. Tonta de mí, tan orgullosa de mi proeza…identificando como siempre bebé gordito con bebé sanito. 👿

El estímulo del sacaleches que me compré después del alquiler, no era igual que el de la perita, ni de coña. 🙁 

Enseguida noté que el pecho me empezó a doler y a bloquearse. Tuve una seria congestión mamaria que acabó en mastitis.

La cantidad de leche que yo producía antes de la llegada del segundo sacaleches era realmente grande -a los dos meses se han llegado a medir dos litros de leche tranquilamente,porque mi pecho se había calibrado al alta, así que poco a poco, debido a la calidad del sacaleches, el pecho dijo “hasta aquí  hemos llegado”.

Eran casi 6 meses de lactancia, y tonta de mí, siempre piensas que tienes suficiente información, y pensé que ya habían recibido suficientes beneficios de mi leche, y tenía una reserva para continuar hasta los 6 meses, cuando empezaran con la alimentación complementaria.

Entonces no se me ocurrió continuar, ni pedir más ayuda. Aquello dolía mucho y me dio miedo. Podía ver hebras de leche cuajada amarillenta saliendo de mi pecho cual mantequilla, y temí por la salud de mis hijos. Mi madre estaba tan asustada como yo.

No puedo afirmar que si hubiera escogido amamantar en lugar de sacarme de forma exclusiva leche habría supuesto una lactancia más duradera o más gratificante, con menos problemas.

Ellos  eran bebés pequeños, y si tenía miedo de su crecimiento o pensaba que quizás no tenían fuerza suficiente para conseguir todo era de sentido común. Que levante la mano la que no lo ha pensado así.

Por supuesto, sé que que amamantar es algo maravilloso, y sacarse leche no lo es. He tenido ambas experiencias.

Sacarse leche así a lo bruto se hace por sacrificio, por convicción de estar haciendo lo  mejor por tus hijos, y no deja de ser algo forzado y artificial que, bien mirado, no quería volver a experimentar de nuevo en el futuro, aunque como dice la Dra. Ruth Lawrencemejor optar por leche materna en biberón que no dar absolutamente nada de tu leche“.

Afortunadamente las cosas no pasan por cualquier cosa, y la alergia que desarrollaron posteriormente, me despertó y supuso el cambio de mi vida hacia el estudio de la lactancia materna.

Otras madres que ofrecieron leche materna en biberón han tenido más éxito que yo

Otras madres han experimentado la extracción exclusiva de leche materna con más éxito que yo, sin duda por el manejo de los elementos que intervienen en este tipo de alimentación,  o incluso porque sabían de lactancia más que yo entonces, que creía que sabía lo suficiente.

Yo aún tengo un poco de culpa por no haber sido más perseverante con la lactancia de mis mayores, como lo hice con los pequeños, que fueron cuatro años y medio, y necesite mucha información y apoyo.

Recuerdo el caso de una mamá de trillizos, nunca se me olvidará su nombre, Elsa Aguiar, que en paz descanse, cómo nos contaba en su día su historia sobre su extracción exclusiva con tres. Ella cuenta en su relato justo esto que os comento:

“En cualquier caso, mi marido y yo decidimos que, tal como habíamos leído para la lactancia con un solo hijo, todo era cuestión de estar muy convencidos de que eso era lo que queríamos. Sabíamos que la cantidad de leche nunca es el problema, así que todo lo demás era cuestión de organización. Ya encontraríamos la manera de hacerlo realidad”.

Si os animáis a leer la historia de Elsa, que me voy a poner a llorar de acordarme de ella, veréis su grado de convicción. Relata cómo la enfermera le había dejado en la mesilla una pastilla misteriosa -el Dostinex-  porque pensaba que no los iba a amamantar al ser tres. Casi mejor os lo transcribo de su relato, porque creo que es importante:

“¡Menos mal que antes de tomarla le pregunté qué era aquella pastilla! “Eso es para cortarte la leche, hija”. “¡Pero si yo les voy a dar leche!”, afirmé muy convencida. Ella me miró con un poco de extrañeza, pero enseguida se disculpó: “Ay, hija, perdona, es que al ser tres, y estar en la incubadora, creí que…”. Tres y en incubadora. Como si ésas no fueran, precisamente, las principales razones para intentarlo.

Y más adelante leeréis:

“…verlos tan pequeños, tan flaquitos y tan desvalidos en sus incubadoras (pero tan vivos, tan milagrosos) me reafirmó en mi decisión: ¡Muy pronto iba a tener leche para alimentarlos a los tres!”

Y lo hizo, más de un año, alimentando a sus hijos con su leche materna en biberón principalmente, aparte de otros alimentos, grande Elsa.

Como ves es una opción más que tiene sus ventajas, bien porque te permite una organización diferente, porque alguien más puede ayudarte -a veces no hay nadie más que la mamá, pero el estrés o la presión de lo que toman se reduce-.

Como ves Elsa también empezó con el sacaleches grande, el potente hospitalario. Sin duda alguna no es lo mismo querer empezar con una lactancia de este tipo con un sacaleches personal. Digan lo que te digan, ¡no es lo mismo!

Una vez establecida la producción, el mantenimiento de la producción con un sacaleches personal es posible, pero antes no. Por eso si vas a invertir en alguno, te seguro que un Ameda o un Medela son la mejor opción, pero no son los únicos fabricantes, en España puedes encontrar otros como Philips Avent. 

Hay otras muchas historias de lactancia diferida de gemelos, por ejemplo la de esta madre que os cuento.

Meg Lex, mamá de mellizos de New Jersey, cuenta en su web su sesión final con la extracción exclusiva.   Ella decidió sacarle la leche de forma exclusiva porque su pequeño Scout tenía un serio frenillo, un problema con la lengua que se mantiene atada al suelo de la boca demasiado tensa y que dificulta su movimiento para mamar, y no quería operar.

Tuvo que prácticamente llorar para que la consultora de lactancia tomara en consideración prestarla atención. La clave está en la perseverancia, a paciencia y el sentido del humor.

“Extraía tan frecuente que bromeaba que los niños pensaban que era algún tipo de máquina de soporte vital que mamá llevaba siempre encima”. Meg Lex.

A los 14 días, tras sacarse leche  cada 2 o 3 horas todo el día  y registrar cada gota de leche que se sacaba, Meg tenía garantías de continuar con aquel ritmo de producción.

Las asesoras sabemos que las dos primeras semanas de lactancia y el resultado de las extracciones, nos pueden hacer una predicción sobre la posibilidad de mantener la producción en la 4ª o 5ª semana de lactancia. La consultora de Meg quería saber si ella podría para no darla falsas esperanzas.

Meg calculó que sus hijos necesitaban unos 1800 ml de leche al día, y lo que le sobraba lo podía congelar. Guardó tanto que pudo donar leche a otras madres, algo que con gemelos parece imposible.

Meg continuó hasta los 18 meses, cuando ya había bajado su suministro de forma considerable, de forma gradual para  no resentirse físicamente. Porque luego el destete del sacaleches tiene que ser gradual.

Meg relata que gracias a este gran trabajo, perdió todo el peso que le sobraba, y eso que tenía un apetito voraz, ya que podía consumir cerca de 1700 calorías por día.

Mantener una adecuada ingesta con esta lactancia es tan extenuante como la propia extracción de leche. Jamás se puso enferma durante este tiempo, es más, le sucedió justo una semana después de haber dejado completamente de extraerse leche.

condiciones-para-sacar-leche
Diferentes condiciones en las que se saca y guarda leche.

Controversias sobre la extracción exclusiva

Con la entrada sobre lactancia diferida ya te comenté sobre las ventajas y desventajas que tenía.

La verdad es que la tendencia a una lactancia materna diferida en exclusiva sigue aumentando, no sólo es una opción para las madres de múltiples. Lo puede ser para cualquier madre, y de hecho preocupa que sea una moda y por lo tanto bajo el punto de mira.

No creo que sea una moda, ya que sacarse leche no es precisamente agradable, y raro es que no acuses el Síndrome de la vaca lechera, pero a muchas madres les permite sentirse útiles y bien, porque les dan a sus hijos lo mejor de ellas.

Realmente esta forma de lactancia no ha sido muy abordada desde el punto de vista científico. No hay una cuantificación a nivel estadístico de cuántas madres deciden pasarse a hacer una extracción exclusiva dando su leche en biberón. Lo que se sabe gracias a los estudios de Geragthy, por cierto, mamá de trillizos, no incluye a madres de múltiples.

De hecho yo, que hecho dos sondeos sobre lactancia con múltiples, tengo datos divergentes, por un lado  un 14.28% de madres que nunca dieron el pecho directamente a sus hijos frente a un 2.6% e madres con lactancia diferida exclusiva en el segundo sondeo.

En su estudio Gerarthy refiere un 5,6% de extracción exclusiva y confirma que las madres producen más leche de la que los bebés tomarían lactando a demanda y con eficacia.

Los motivos para decantarse por dar la leche materna en biberón puede ser variados, y se necesita un estudio más detallado de las razones, pero desde luego tener gemelos o trillizos es un motivo muy razonable cuando se ha hecho todo lo posible.

Leyendo por la red en diferentes sitios, se puede observar cierto rechazo a este tipo de elección, ya que la gente critica el poco contacto con los bebés al alimentarlos con biberón, pero lo cierto es que aprovechando las técnicas de alimentación fisiológicas, es posible disfrutar al 100% de una experiencia gratificante con una lactancia diferida.

Algo que está por estudiar todavía son las consecuencias que pueda tener dar exclusivamente la leche materna con biberón en el bebé o en la misma madre (Rasmussen y Geraghty,2011).

  • Por un lado está claro que los movimientos orales que el bebé realiza cuando mamá, esa actividad muscular que hace que la boca del bebé se desarrolle de forma correcta, no será la misma tomando de un biberón.
  • Tampoco hay posibilidad de poder controlar la composición ideal de leche materna, aunque con una extracción exclusiva de tanta leche es difícil que no sea muy homogénea. El bebé tiene la ventaja de escoger el menú con la lactancia a demanda y eficaz, con la lactancia diferida no, se autorregula.
  • Es más difícil controlar lo que toma, vacían antes el biberón en una etapa muy precoz de su infancia, en comparación con bebés que suelen tomar pecho, poniendo en riesgo al bebé de ser sobrealimentado (Li y col, 2010).
  • La extracción, conservación y manipulación de la leche materna conlleva una modificación de los componentes nutricionales e inmunológicos que hay que considerar, aunque esta leche siga siendo superior a la de fórmula, además del aumento de la posibilidad de la contaminación. Algo que todavía falta por investigar más a fondo.
  • Psicológicamente, aparte del criticado desapego al dar el biberón, se corre el riesgo de forzar al bebé a tomarse todo el contenido, no sólo porque sea más fácil vaciarlo con el tetero, sino porque desperdiciar la leche materna duele más y tendemos a que lo aprovechen todo.
  • En general cualquier decisión va a ser criticada, y las madres pueden sentirse mal por la elección, como si fuera algo egoísta por parte de la madre. La Dra. Lawrence está realmente preocupada con el hecho de que no reciban un apoyo de la tribu adecuado. Las madres de gemelos y más múltiples en especial pueden conseguir un nivel de bienestar diferente controlando muchos parámetros de la lactancia y teniendo todo más organizado, lo que permite sacar tiempo para poder centrarse en la atención de los bebés y conseguir esa conexión.
  • Socialmente los excesos de leche que los bebés no llega a consumir, pueden ser puestos en circulación a través de los canales de la lactancia solidaria fuera de Banco de leche o incluso venderse. Esto conlleva unos riesgos que hay que sopesar, aunque sea muy altruista.
leche materna en biberón
Fuente de la foto: http://thehonestbodyproject.com/ que muestra la conexión de la madre con sus hijos alimentados al biberón.

No se ha podido comprobar si los beneficios o perjuicios que tiene el amamantamiento directo para la madres son los mismos que cuando te sacas leche.

  • Reducción del riesgo de enfermedad como  cánceres femeninos como el de pecho o de ovario, la diabetes de tipo 2, infarto de miocardio, síndromes metabólicos, por ejemplo, ¿será igual?
  • La mayor pérdida de peso posparto debido al aumento del gasto calórico de una ingente producción de leche, en esto hace falta más investigación, pero las madres lo dicen.
  • Mayor riesgo de mastitis y obstrucciones si te saltas tomas evidente.

Conclusión

Al grano, una opción a tu disposición antes de tirar la toalla totalmente, posiblemente sujeta a revisión, pero que ofrece desde luego mejores resultados que con leche artificial. La última decisión es sólo tuya y desde aquí te apoyaremos en todo lo que necesites.

Si has vivido de cerca esta experiencia y quieres compartirla con otras madres, no dejes de comentarnos.

4 comentarios en “Leche materna en biberón: otra forma de lactancia para madres de gemelos o más múltiples

  1. Entiendo perfectamente está situación. Mis gemelas nacieron a las 31 semanas de gestación. Estuvieron un mes internadas, primero en un hospital donde el contacto con ellas se limitaba a poder tocarlas. Dos semanas después, estuvieron en una clínica donde todo cambio. Afortunadamente tuve una asesora de lactancia desde su nacimiento y actualmente, ambas toman leche materna del pecho. La mayor no podía comer pero gracias al apoyo y consejos se puede lograr. A sus dos meses aún no han llegado a un peso perfecto pero lo lograremos. Gracias por el artículo, es muy útil e interesante. Ojalá lo hubiera leído antes para sumarlo al apoyo y consejos.

  2. Excelente artículo Gema, gracias a tu dedicación para contar tus vivencias respecto a la lactancia con gemelos muchas madres podrán orientarse y que no les tomen el pelo durante el periodo de puerperio en el hospital y luego, ya una vez en casa -bendita casa-. Si te hubiera leído antes de dar a luz a mis bebés todo hubiese sido distinto porque, vaya trauma que viví en el hospital tanto en el área de puérperas como en la de neonatos (no sé cuál fue peor), pues no recibí ningún y recalco !NINGÚN! tipo de apoyo para lactar a los bebés, me imagino que daban por hecho de que al ser trillizos no lo iba a hacer, y me pregunto por qué no se tomaron la molestia siquiera de preguntarme, es que no hicieron nada, pero nada en absulo al respcto. Menos mal me había informado por mi cuenta durante mi embarazo, pues no pude asistir a grupos de apoyo a la lactancia porque desde la semana 16 sufrí una hemorragia causada por un desprendimiento de placenta leve, lo cual me obligó a estar en cama hasta el final de mi embarazo. Me causó gracia el comentario que hiciste del sacaleches manual de pera, pues si eso fue lo que te dieron en el año 2000, no vieras lo que me dieron a mí a las puertas del 2016, daba pena, qué horror!, en fin, que al final con convicción y mucha información se puede conseguir una lactancia materna para nuestros bebés y que el hecho de ser dos, tres, etc., no es impedimento para lograrlo, aunque si el personal sanitario estuviera más formado en el tema sería mucho más fácil.

    • Hola Mª Victoria
      no creas, que estos sacaleches lo siguen dando en algunos hospitales en España, doy fe de ello. Si te das cuenta al final todo es puro problema de gestión de tiempo y de formación adecuada. De ahí al éxito de la lactancia hay un paso, y con éxito no hablo de una lactancia materna exclusiva, sino disfrutada, con la convicción de haberlo hecho todo.

      Muchas gracias por tu agradecimiento, me anima mucho. A ver si a otras mamás les llega a tiempo.

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