Travesuras de gemelos: ¡Yo no he sido!

Una de las cosas que más nos gusta en casa es hablar sobre las travesuras de cada uno. Todos hemos sido pequeños y en ocasiones la hemos liado en casa. Cada uno de los gemelos que viven en la mía tienen una remesa de aventuras domésticas dignas de ser rememoradas. Los papis no nos quedamos atrás. En este post las travesuras de los gemelos de mi casa, que son por supuesto al cuadrado.
Cuando te la hacen no sabes si reír o ponerte a llorar. Aprovechan cualquier momento para montar la trastada, y cuando no se escucha nada en casa te temes lo peor
 travesuras de los gemelos
 Cualquier momento es bueno para pegársela

#Travesura 1: Qué limpio está mi baño

A todos nos gusta la limpieza. La higiene personal y en el hogar es muy apreciada y ofrece una buena imagen de la familia. A algunos les gusta más que a otros, y destacan por la pulcritud de su espacio vital. Son tan primorosos que hasta se les puede llegar a tener envidia. Es tal su obsesión por la limpieza que cuando entras en su casa parece completamente una tacita de plata.
Cuando no tienes nada que hacer ni deberes con los hijos desde luego hacer la limpieza no comporta problemas, ya que realmente poco ensucias para limpiar tanto. Sólo se trata de mantener el hogar limpio con rutinas que tampoco te llevan excesivo tiempo.
El baño es uno de esos lugares especiales de la casa donde la limpieza más se aprecia. A mi no me gusta sentarme en el water de cualquiera, y soy capaz de contenerme hasta llegar en casa con tal de no sentarme en sitios peligrosos. Cuando tienes gemelos con cierta autonomía es normal que priorices los lugares de la casa donde la higiene es la norma, y el baño es uno de esos sitios donde más te luces.
Los mayores lo sabían muy bien cuando lavaban sus chupetes en el retrete. Siempre iban a todas partes con sus chupetes, uno para la boca y otro para la nariz. Este chupete tenía una función de relax y calmaba su ansiedad. Frotándose con el chupete la nariz se quedaban dormidos como marmotas.
El día que descubrí que limpiaban su chupete en el retrete casi me da un soponcio. Mientras FJ le sujetaba, RC tenía casi medio cuerpo dentro del water enjuagando uno de sus chupetes con esmero. ¿Desde cuando lo harían? Vaya usted a saber, pero igual alguna gastronteritis pillaron con la práctica. Lo que no mata engorda.

#Travesura 2: Cucú tras, donde estás

Uno de los juegos preferidos de los niños es el cucu trás. Les encanta que te escondas detrás de cualquier cosa y luego aparecer con grandes aspamientos. “¡¡¡Estoy aquí!!!” y se tronchaban de la risa.
En casa de gemelos si no tienes una secadora es que estás loca. Con las vomitonas continuadas de la segunda mitad del año de vida de los mayores, no hubo más remedio que comprar una, porque no había manera de secar la cantidad de ropa que en invierno se ensuciaba y había que lavar. Además con los pequeños nos vino de maravilla, porque usábamos pañales de tela y se secaban en un santiamén.
Cuando llevaba un rato sin escucharles salí al encuentro de los mayores revoltosos del siglo. RC pululeaba por la casa en solitario de forma sospechosa, y a FJ no se le veía. “¿Dónde está tu hermano?”, era la pregunta. Y RC no sabía dónde estaba. “No sé, no sé none está“.
No es la primera vez que me pasa, pero eso de buscar por toda la casa y no encontrar a tus hijos desquicia a cualquier. Debajo de las camas, dentro del baño, tras las puertas. Cuando llegué a la cocina y vi la secadora cerrada no sé que me llevó a abrirla, pero allí estaba FJ, que todo menos asustado salió de su escondite.
Con una sonrisa pícara y el chupete en la mano salió muerto de la risa. Era un día de verano y no tenía siquiera enchufada la secadora. Ese Angel de la Guarda que siempre les acompaña.

#Travesura 3: Aquí Radio Geminis, ¿hay alguien al habla?

Ya eran bastante mayorcitos cuando les dio por el mundo de las telecomunicaciones y la electricidad. Parecía que el riesgo de electrocución había pasado, era muy poco probable que metieran los dedos en los enchufes, pero aún alguno había por la casa, sobre todo en las zonas
Ibamos a salir a una reunión en el colegio, cuando de repente uno que nunca se identificó,  pegó un respingo y se asustó. Cuando me dí la vuelta estaban los dos con los ojos como platos y llorando.
Había metido la antena de la radio en el enchufe. debe ser que el transistor no sonaba en condiciones o su intención era comunicarse con la Luna. Posiblemente buscaban un mejor acople. Tuvieron que venir los señores de Unión Fenosa, no digo más.

#Travesura 4: Nos vamos de vacaciones, ¡pero ya!

¡Hasta ahí estaban ya mis hijos! ¡Hasta ahí! Un verano de mucho calor y ganas tremenda de pillar un poquito de agua en algún lugar. “Si sacamos la ropa quizás mamá haga la maleta, y esto quedará genial para navegar“.
Así de decididos se mostraron cuando subidos a bordo del cajón, navegaban por un mar de calzoncillos, calcetines y camisetas.  Y por supuesto, juntitos, para no perderse.
A partir del nacimiento de los pequeños las travesuras de los gemelos fueron in crecendo.
Nunca tuve que organizar actividades especiales para mantener a los mayores tranquilos durante las tomas de sus hermanos, pero cuando no les oías es que algo estaba sucediendo, y no siempre era bueno.
Después de empezar con algunas de los mayores en solitario, ahora empiezan a hacerlas en equipo.

#Travesura 5: De mayor quiero ser…

Ese día fue chistoso, y mereció una foto para mostrar ese arte que corría por sus venas. La lactancia de Jorge y Jesús me llevaba bastante tiempo, y por las tardes la abuela ya no estaba conmigo, así que no tenía un vigilante ni podía mantenerlos encerrados en el salón.
Travesuras de los gemelos
El corte de pelo de moda en un fondo rupestre
Lo bueno de ser gemelo es que esa caja maravillas que día a día puedes cambiar para que estén entretenidos haciendo algo, eran ellos mismos y sus ideas.
RC y FJ ya iban al colegio, y aunque todo el material escolar lo tenían allí, en casa teníamos otros para hacer cositas. Fueron las tijeras de manualidades infantiles las protagonistas, que aun con ese filo apagado y esa punta roma fue decisivo para imponer tendencias.
Se puede decir que Francisco lució nuevo look de pelo con un corte fantástico de su peluquero preferido. Su hermano gemelo.
Pero lo que a Fran y Rober les molaba más eran las pinturas rupestres. Le dieras pelo o le dieras una pared, a Roberto le molaba el arte libre y sugerente. Fran le imitaba. Siempre tenía decorada mi casa con bonitos trazados abstractos en vivos colores.

#Travesura 6: Dónde está FJ

 
FJ se luce para hacer las travesuras espectaculares. Al bajar una tarde de recoger un libro de la biblioteca del colegio, FJ se quedó rezagado. Al ver que no bajaba por la escalera del colegio, me enfadé, ya que no me gusta que se despisten.
Es entonces cuando veo que desde la puerta  una mujer me hace señas para que suba con urgencia. Cual fue mi sorpresa al ver a FJ con la cabeza enganchada entre dos barrotes, los de la barandilla de la escalera del paseo hacia el colegio.
Con la tarde tan bonita que hacía y con la cabeza boca abajo, a FJ no le salía la cocorota de allí. Tuvieron que venir los bomberos a rescatarlo. Era un cuadro ver a tanto bombero alrededor del nene, uno sujetándole un casco plateado sobre la cabeza para protegerlo, y el resto con sierra circular en mano y separadores, para liberar al modorro.

#Travesura 7: Qué lindas piedrecitas mamá 

Cuando por fin estuvieron a una, los cuatro listos, las hazañas se multiplicaron y tomaron otro carisma.  Esta intensificación en la maquinación de travesuras trajo consigo un riesgo para su salud. De tal guisa el servicio más visitado en el hospital es  sin duda traumatología
.
Hacía calor esa tarde, y el papi iba a recoger unas gafas. Siempre que salimos a hacer gestiones, compras y demás todos salimos juntos. Es difícil dejar a los cuatro en casa de alguien y nunca nos ha parecido adecuado. De alguna manera  nos había quedado bien grabado lo de “los hijos son para los padres“.
La óptica estaba muy preciosa. Sus vitrinas de cristal y metacrilato, embellecidas con fantásticos modelos de gafas. Florecillas y unas sugerentes bolitas de colores que hicieron la delicia de los pequeños y los mayores.
Mientras el padre y yo pagábamos ellos se metieron entre las vitrinas a por bolitas, con tal mala suerte que al levantarse, porque algunas  pelotitas traicioneras se caían en el suelo, no se dieron cuenta que no eran tan pequeños como parecían y se llevaron todo el mostrador de gafas, que cayó abatido dejando a mis dos hijos pequeños en el centro de la vitrina.
La catástrofe pudo ser mayúscula,  siempre digo que llevan un ángel de la guarda a su lado.
La cara de vergüenza de mi marido y yo era digna de foto. La dependienta tenía la cara blanca como la nieve del susto y en mi rostro bien se podía leer “tierra cómeme“.

#Travesura 8: Mamá, papá, puedo volar

Ya he comentado que nuestro servicio hospitalario más molón es el de traumatología. Lo visitamos con asiduidad cuando la cosa se sale de madre.
La primera vez que mis hijos quisieron emular a Superman fue el día de uno de mis cumpleaños. Fue un regalo que me tenía guardado mi hijo Jesús. Una velada en exclusiva con él la tarde del 23 de enero.
Nunca me ha gustado que saltaran en la cama, pero hay una hora feliz en mi casa previa a la cena que es como un ritual para mis hijos. Se acomodan en la habitación de los pequeños y se montan sus historias. Ese día Jesús se salió del redil y se cayó fracturándose la clavícula.
Otra bonita tarde de verano, en el parque, JG fue el que nos enseñó su faceta monil. Se había aficionado a pasar entre las barras del parque del barrio, y aunque su padre le servía de colchón, lo que estaba de ocurrir pasó. Ya nos recogíamos, pero ya se sabe “¡sólo una vez más mamá!“, pero el monito resvaló y aunque el padre le cogió no pudo evitar poner la muñeca en el suelo. Consecuencia: fractura de cúbito y radio.
La travesura nos costó un día de ingreso hospitalario y dos reducciones en la muñeca para colocarla. El verano sólo había comenzado apenas hacía dos días, pues ya no tenían cole, pero los baños en la piscina con una escayola hasta la axila complicaba la visita a la piscina sin envidias.
Travesuras de los gemelos
Ya te puedes reír, pero aquí hay donde pintar
La última travesura con destino a traumatología nos llegó de la mano de la mala leche de Jesús. Los pequeños siempre se acompañan para ir al baño, pero esta vez JG quería estar sólo haciendo sus cosas. Jesús le quiso hacer una trastada apagándole la luz. Mientras con una mano cerraba la puerta con la otra apagaba la luz y, de paso, metía el dedo pulgar en el hueco del cierre de la puerta.
Resultado, cuatro puntos para sujetar la yema al dedo, sin afectación de la falange y tratamiento profiláctico para la infección.
Estas son las las travesuras más sonadas de mis chicos, aunque cada día aumentan su lista.

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