Mastitis durante la lactancia materna

La mastitis es una de las dificultades más comunes que se pueden presentar en la lactancia materna. Especialmente dolorosa, incómoda y agotadora, está considerada una de las principales causas de destete.

¿Qué es una mastitis? 

El término mastitis se refiere a una inflamación que puede estar localizada en uno o varios lóbulos de la glándula mamaria y que puede venir acompañada, o no, de infección (OMS, 2000). 

También se puede definir la mastitis como una disbiosis o alteración en el equilibrio del ecosistema de bacterias que conviven en la glándula mamaria.

La mastitis puede aparecer en cualquier momento de la lactancia, aunque es más frecuente verla en las primeras semanas. Y la más reconocida es la mastitis clínica aguda, por la claridad de sus síntomas.

  • Enrojecimiento en una zona del pecho, ( en uno pecho o en ambos),
  • el pecho se presenta caliente y en él se puede notar una zona endurecida.
  • Hay presencia de fiebre de más de 38,5º C y malestar general, tipo gripe, duele el cuerpo entero y puedes presentar escalofríos. 

¿Qué puede causar una mastitis?

  • Una mastitis puede estar originada en un agarre incorrecto por mal posicionamiento que causa que el pecho no se drene de la forma adecuada. El traumatismo que ejerce la encía del bebé en un agarre incorrecto inflamaría el pecho.
  • El agarre incorrecto puede llegar a causar una grieta, que sería la puerta de entrada de bacterias.  Las grietas pueden aparecer por problemas con el agarre en sí mismos o dificultades del bebé para mamar por causas anatómicas o derivadas del parto.
  • Saltarse tomas o retirar tomas muy deprisa en un destete, puede causar estancamiento de leche.
  • La administración de antibióticos puede desequilibrar la flora bacteriana del pecho y llevar a una mastitis.

¿Cuántos tipos de mastitis hay?

En la comunidad científica han estado durante mucho tiempo poco de acuerdo en la existencia de algunos tipos de mastitis. En cambio, ya se puede ver en los textos de lactancia más conocidos entre los profesionales todos los tipos de mastitis que pueden darse.

Antes de esto, un sector de la comunidad de profesionales de la lactancia solo aceptaba un tipo de mastitis, y hablaba de otro tipo de situaciones de dolor crónico del pecho, que podrían corresponder con otras situaciones.

Ya en la obra de Leónidas Fernández y Juan Miguel Rodríguez, “Mastitis, el lado oscuro de la lactancia”, donde los autores recopilan sus investigaciones sobre las mastitis, mencionan tres tipos:

Mastitis Clínica Aguda

La mastitis clínica aguda es aquella que todo el mundo reconoce como mastitis, por los síntomas tan evidentes que se pueden ver en el pecho.

  • Enrojecimiento en una zona del pecho, (en uno pecho o en ambos),
  • el pecho se presenta caliente y en él se puede notar una zona endurecida.
  • Hay presencia de fiebre de más de 38,5 °C y malestar general, tipo gripe, duele el cuerpo entero y puedes presentar escalofríos. 

La bacteria más predominante en este tipo de mastitis es el S. Aureus. 

Mastitis Clínica Subaguda

La mastitis Clínica Subaguda es aquella que sin tener un enrojecimiento de la mama, la madre percibe molestias diversas, como cierta induración (bultos), dolor intenso que describen como pinchazos, agujas que se clavan hacia dentro, ardores y/o escozor hacia el interior de la mama.

La madre puede tener perlas de leche, una especie de puntito blanco muy pequeño que tapona un conducto de leche y dificulta la salida de la misma. Suele ser muy doloroso y pueden presentarse de manera recurrente en esta mastitis.

Las mastitis subagudas suelen ser propiedad de los S. Epidermidis, pero puede haber otras bacterias estreptocócicas asociadas como el S. Mitis o el S.Viridans. Se piensa que es una de las mastitis más frecuente entre las madres, y es la más infravalorada e infra diagnosticada. 

Mastitis Subclínica

Es una de las mastitis más en entredicho. Es más sibilina,  sin síntomas apreciables a simple vista y no cursa con dolor, ya que el recuento de las bacterias es menor, aunque siguen siendo altas y fuera de los parámetros de normalidad.

En estos casos es el bebé quien nos pone en alerta porque hace cosas extrañas con el pecho, se pelea con él, llora durante la toma, se muestra inquieto y puede quedarse insatisfecho.

Es posible percibir en la extracción de leche un flujo de leche disminuido, goteante, que podría responder a por qué llora el bebé.

La inflamación de la glándula mamaria y los biolfilms (subproductos de las bacterias que se quedan adheridas a los conductos por donde sale la leche) dificulta la que la leche salga con fluidez. La leche sale con tan poca presión que solo gotea o se escurre.

En general, en cualquiera de las tres mastitis hay una disminución temporal de la leche materna por la dificultad del drenaje. Por eso la medida principal para la resolución es que se drene con eficacia de manera frecuente (drenar es vaciar el pecho, facilitar la evacuación de la leche).

Hay otras situaciones que se dan lugar a dolor crónico en el pecho, como el Síndrome de Raynaud.

Un profesional de la lactancia puede descartar todo aquello que puede estar detrás de estas molestias.

 

mastitis

 

Mastitis y mastalgias

La mastalgia es dolor mamario.

La corriente de profesionales de la medicina de la lactancia que discuten la clasificación de las mastitis descrita antes piensa que no se puede trasladar la mastitis subagudas de las vacas a los humanos (Baeza, 2014; Hunt et al,. 2011).

Ellos piensan que a la luz de los últimos estudios sobre la composición de la leche materna, posiblemente esta equiparación está provocando que estos dolores mamarios que presentan las madres estén siendo tratados de la forma incorrecta como infecciones cuando podrían ser mastalgias

Esta corriente cuestiona el papel que tendrían en estas “mastitis subagudas” el recuento de bacterias S. Epidermidis, S.Mitis o S. Viridans si es patológico o protector, y por eso no apoya el tipo de tratamiento que se propone para resolverlas.

Para ellos no existe la mastitis subaguda, sólo en la literatura veterinaria referida a los bovinos.

Para esta parte de los profesionales, mastitis subclínica sigue siendo una elevación del índice de Sodio/Potasio en ausencia de síntomas clínicos.

Estas serían mastalgias o mastalgias crónicas (con más de una 1 semana de evolución).

También cuestionan el uso de cultivos de leche para poder diagnosticar la mastitis (Amir, 2014).

¿Se puede utilizar para el diagnóstico de la mastitis el cultivo de leche?

Cuando se pretende encontrar la bacteria responsable de una infección se suele hacer un cultivo del fluido donde se sospecha que se encuentra.

En este caso, es la leche materna.

En estos cultivos se trata de identificar el tipo de bacterias que hay en la leche y la cantidad en la que se encuentran.

Esto se hace porque en una situación de normalidad se sabe que la leche materna no es estéril, sino que contiene una diversidad de bacterias, con papeles específicos que se siguen investigando.

Con los cultivos de leche se puede medir las unidades formadoras de colonias (ufc), y así se sabe si pueden estar ocasionando algún daño por su concentración en comparación con el resto de bacterias.

Pero el cultivo de leche no suele recomendarse, salvo en casos concretos (Aguilar et al, 2018):

  • Mastitis grave: sepsis o shock séptico, absceso mamario, infección necrotizante, necesidad de ingreso hospitalario.
  • Falta de respuesta tras 48 h de tratamiento antibiótico empírico apropiado.
  • Mastitis recurrente.
  • Mastitis de adquisición nosocomial o con factores de riesgo de Staphylococcus aureus resistente a meticilina (SARM).
  • Alergia a penicilina con intolerancia a cefalosporinas.
  • Sospecha de infección sin signos inflamatorios externos ni fiebre: presencia de dolor profundo severo con sensación de quemazón en la mama (indicativo de infección ductal) sin diagnóstico alternativo tras evaluación apropiada por profesionales expertos en lactancia materna.

Otras técnicas de análisis de la leche para determinar la microbiota existente han mostrado esta situación de diversidad bacteriana (Hunt et al,, 2011). Con estas técnicas más sensibles argumentan que no son fiables los valores que se muestran patológicos para diagnosticar una mastitis.

La Dra. Carmela Baeza, IBCLC, en su monografía Dolor en la mama lactante: claves etiológicas y manejo clínico”, resume un estudio de sobre la cuestión de Hunt y colaboradores (2011).

El equilibro dinámico en la leche materna dependería de la interacción entre sus componentes, y de este sistema con las propiedades de la madre; propiedad genética, inmunológicas, fisiológicas, demográficas, y la interacción con el microbioma del lactante.”

Basándose en esto, no está a favor del tratamiento propuesto para la mastitis con probióticos, por ejemplo, ya que podrían estar causando más perjuicio que beneficios y se necesitarían más estudios para empezar a usarlos en el abordaje de la mastitis humana.

Además, se indica que el uso de probióticos podría retrasar el diagnóstico y tratamiento adecuado (Espínola-Docio et al,. 2016).

Bibliografía

  1. OMS. 2000. Manual de la OMS sobre Mastitis. Recuperado de https://apps.who.int/iris/rest/bitstreams/63402/retrieve
  2. Fernández, L., & Rodríguez, J. M. (2014). Mastitis, el lado oscuro de la lactancia. Microbiota mamaria: de la fisiología a las mastitis.
  3. Espínola-Docio, B., Costa-Romero, M., Díaz-Gómez, N. M., & Paricio-Talayero, J. M. (2016). Mastitis: Puesta al día. Archivos argentinos de pediatría, 114(6), 576-584.
  4. Baeza C (2015) Dolor en la mama lactante: claves etiológicas y manejo clínico (I). En Monografías Clínicas en Lactancia Materna 1. Madrid: Centro Raíces; 2015, p 3-13.
  5. Hunt, K. M., Foster, J. A., Forney, L. J., Schütte, U. M., Beck, D. L., Abdo, Z., Fox, L. K., Williams, J. E., McGuire, M. K., & McGuire, M. A. (2011). Characterization of the diversity and temporal stability of bacterial communities in human milk. PloS one, 6(6), e21313. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0021313
  6. Aguilar, M., Chacón, C., Chaparro, E., & Delgado, I. (2018). Mastitis y absceso mamario lactacional. Guíaprioam [Internet].
  7. Amir, L. H., & Academy of Breastfeeding Medicine Protocol Committee (2014). ABM clinical protocol #4: Mastitis, revised March 2014. Breastfeeding medicine : the official journal of the Academy of Breastfeeding Medicine, 9(5), 239–243. https://doi.org/10.1089/bfm.2014.9984

6 comentarios en «Mastitis durante la lactancia materna»

  1. Me encanta el artículo, ojalá todas las mamás tuvieran esta información a tiempo. Ayer celebré mi noveno mes de lactancia gracias a Juan Miguel y su equipo y a mi matrona q fue la q me puso en contacto con él. Yo tengo mastitis subaguda desde q mi pequeña tenia un mes y ha habido momentos muy duros, pero gracias a los probioticos y a mi grupo de apoyo a la lactancia aun seguimos y espero q por lo menos sean otros 9 meses mas

  2. Una artículo muy completo a la par que interesante… el problema es que como no estes bien informada y asesorada ante semejante problemón acabes dejando de dar el pecho porque es lo que recomiendan la mayorìa del personal de pediatría…
    Soy madre de mellizos desde hace hoy justo 28 días y he tenido una mastitis la cual estoy curando poco a poco y no he dejado la lactancia gracias a gente que sabe más de este tema que yo y que me ha guiado… Y la mastitis como bien comentas derivó de un frenillo tipo 2 que tenia mi hijo..ahora que se le ha cortado veremos si poco a poco no vuelvo a ver mi pecho enrojecido y todos loa miedos que conlleva saber que tienes una mastitis por las posibles consecuencias.
    Me encanta tu blog, enhorabuena.

  3. Una artículo muy completo a la par que interesante… el problema es que como no estes bien informada y asesorada ante semejante problemón acabes dejando de dar el pecho porque es lo que recomiendan la mayorìa del personal de pediatría…
    Soy madre de mellizos desde hace hoy justo 28 días y he tenido una mastitis la cual estoy curando poco a poco y no he dejado la lactancia gracias a gente que sabe más de este tema que yo y que me ha guiado… Y la mastitis como bien comentas derivó de un frenillo tipo 2 que tenia mi hijo..ahora que se le ha cortado veremos si poco a poco no vuelvo a ver mi pecho enrojecido y todos loa miedos que conlleva saber que tienes una mastitis por las posibles consecuencias.
    Me encanta tu blog, enhorabuena.

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