pecho por dentro

Cómo es el pecho por dentro. Anatomía de la lactancia

Para empezar bien con la lactancia materna es básico conocer cuál es nuestra herramienta de trabajo. Todos los mamíferos amamantan a sus crías y tienen glándulas mamarias para proporcionarles leche materna. Hoy vamos a hablar de cómo es el pecho por dentro y por qué es importante que conozcas cómo es.

Vamos a analizar cómo es el pecho por dentro

El pecho por dentro es como un árbol. Quiero que entiendas bien el concepto y no se me ocurre otra forma más sencilla de contarte algo sobre anatomía sin que te pierdas con nombre técnicos.

En el interior del pecho las ramas del futuro árbol  crecen con la edad y se diferencian en pequeñas y grandes y además tienen flores que también  se multiplican  y maduran para convertirse a  tiempo en frutos cuando la madre espera un bebé o dos.

Nuestro pecho no se desarrolla por completo hasta que se produce la gestación, y el desarrollo puede variar mucho de una madre a otra por factores múltiples y el pecho por dentro puede ser diferente de un embarazo a otro.

Conductos lactíferos

Esas ramas del árbol se han ido desarrollando y creciendo a lo largo del tiempo desde que nos formamos dentro de nuestra madre y se llaman conductos lactíferos. Su diámetro medio es de 2 mm y se dilatan  cada vez que pasa la leche por ellos, sobre todo tras la eyección.

Se desarrollan en el feto y  luego crecerán y se dividirán de nuevo durante la pubertad en conductillos. Su número varía en de cada mujer. Hay entre 4 y 18 dentro del seno.

Estos conductos crecen y se desarrollan más cada vez que la mujer tiene una menstruación y sigue haciéndolo hasta que llegas a los 35 años.

Todos estos conductos confluyen en un pezón, por donde tienen su salida, que vendría a ser como el tallo. El número de salidas varía de una mujer a otra también y es de un promedio de 9.

Alveolos

Las primeras yemas de lo que serán los futuros alveolos aparecen durante la pubertad, junto con la llegada de la regla. El pecho por dentro tiene muchos alveolos, que son pequeños saquitos donde la leche se secreta. Estos alveolos sólo se van a desarrollar cuando alcances un embarazo.  Su número también varía entre una mamá y otra.

Dentro de los alveolos, que también pueden llamarse acinos mamarios, hay muchas células epiteliales específicas, de tipo secretor, que recubren estos pequeños sacos por el interior, absorben do nutrientes de la sangre, inmunoglobulinas, y otras hormonas para producir la leche materna.

En estas células están estimuladas por una hormona que se llama Prolactina y que es la que manda producir leche. Se llaman Lactocitos. La prolactina se produce cuando el bebé succiona del pecho de forma eficaz y correcta. Sin este estímulo no se puede producir leche, a no ser que se imite, que es lo que hace un sacaleches.

Hay otras células en el alveolo, se llaman células mioepiteliales, que tapizan por fuera el saco y se contraen para que la leche que se ha producido salga. Se contraen cuando están estimuladas por la hormona Oxitocina. Si no se produce oxitocina no hay eyección de la leche y es difícil que el bebé pueda sacar la leche.

Lóbulos

Los lóbulos de la glándula mamaria se desarrollan también en la pubertad.  Al principio de cada uno de estos conductos está un lóbulo. Los lóbulos forman parte de la completa red de conductos que se bifurcan a lo largo del camino hasta el pezón y aunque parecen que están interconectados unos con otros son independientes y cada uno vierte en un conducto colector.

Los lóbulos luego se dividen en lobulillos, donde están contenidos los alveolos. Cada lobulillo contiene entre 10 y 100 alveolos. Si vieramos una imagen de la glándula mamaria por dentro como la de la foto, podríamos ver que se parecen a racimos. Los lóbulos parecen uvas de un racimo, y los lobulillos son como moras, que tienen granitos que sería equiparable a los alveolos.

Los alveolos, lobulillos y lóbulos forman la glándula secretora y está  distribuida de forma irregular por todo el pecho, estando la  mayor parte situada  muy cerca del pezón y más superficial de lo que se pensaba. Esto forma Parénquima.

pecho por dentro
Fotograma del vídeo Cómo trabaja tu pecho de www.ameda.com

Grasa

El seno por dentro tiene grasa que se piensa que protege  al pecho por dentro y también  sirve para mantener su temperatura.  La grasa que hay contenida en el seno  le da forma  y es lo que determina su tamaño. La grasa del pecho se empieza a acumular en la pubertad.

A través de estudios de ultrasonografía se ha visto que el pecho por dentro tiene grasa diferenciada en tres áreas: debajo de la piel, dentro de la glándula del pecho, y por detrás del pecho.

La proporción de grasa en el pecho varía de una mujer a otra. En algunas puede ser hasta casi la mitad de lo que hay dentro del pecho.

Ligamentos de Cooper

La glándula mamaria está situada entre el segundo y sexto espacio intercostal sobre la pared del tórax, pudiéndose extender hacia las zonas laterales hasta la axila. Para que la base del pecho se una a la pared torácica necesita de tejido conectivo fibroso que forma parte de la fascia profunda y recubre los músculos pectorales.

Los ligamentos suspensorios de Cooper  proporcionan soporte al conjunto del pecho, que pude llegar a pesar durante la lactancia cerca de 600 a 800 gramos.  Se une a los músculos entre las costillas,  la clavícula y  la parte superior del brazo cerca del  hombro.

Estos ligamentos con la edad se relajan y hacen que el pecho se vea más caído y parezca más flácido. La lactancia no estropea el pecho como se podría pensar, en cambio proporciona numerosas ventajas en salud a la madre.

Nervios,  vasos sanguíneos y linfáticos

La inervación de la glándula mamaria deriva de los nervios intercostales donde está localizada el pecho y aportan esta sensibilidad. Cualquier cosa que afecte a estos nervios, cuya distribución es muy compleja, puede afectar al desarrollo de la lactancia materna.

La glándula mamaria está altamente vascularizada y recibe el suministro de sangre de las arterias torácicas internas, torácica lateral y torácicas intercostales. Los sistemas de drenaje venoso están en las venas torácica interna, axilar, y cefálica.

La mayoría de la linfa del pecho se drena en los ganglios axilares y una parte drena en los ganglios mamarios internos. La linfa es un líquido que se encuentra entre las células.

Grasa, ligamentos, nervios, vasos sanguíneos y linfáticos forman el estroma.

¿De que me sirve conocer todo esto?

Todo este rollo que te he soltado y que pensarás que para qué te va a servir, pues tiene su utilidad. Sirve para que tengas consciencia de que todo está diseñado para que produzca leche.

Prácticamente todas las madres tienen leche. Los casos en los que no hay leche son muy raros. Unas madres pueden producir más leche o menos leche, depende mucho del nivel de desarrollo que ha alcanzado el pecho y está determinado por situaciones de salud que lo pueden comprometer.

Por ejemplo, algo que preocupa mucho a las madres es si el tamaño de su pecho determina la cantidad de leche que tendrá. Puede intuirse, pero realmente si te has dado cuenta, el tamaño depende de la cantidad de grasa que el pecho contiene, que es lo que además le da forma. Tener más o menos grasa no es sinónimo de tener más o menos leche.

En cambio, has visto que la cantidad de lóbulos o alveolos puede variar entre una madre y otra, e incluso los conductos por donde sale la leche. Esto conforma lo que llamamos Capacidad de Almacenamiento de la Glándula Mamaria, que  se refiere a la cantidad máxima de leche que está disponible para el bebé en el pecho cuando está más lleno y que no está relacionada con su tamaño sino por la  cantidad de espacio que hay en dentro de la glándula mamaria para producir leche.

Otro ejemplo que ilustra por qué es bueno conocerse un poco por dentro. Cuando te sube la leche el pecho se inflama y notas que aumenta de tamaño y está más turgente y lleno. El tamaño y la turgencia que algunos pechos adquieren está relacionada con la cantidad de líquido entre las células que puede haber, no sólo de leche materna. Este pecho a veces se pone tan tenso que el bebé no puede coger el pezón y se desespera.

Hay un masaje especial para poder aliviar esto y que utiliza los principios del drenaje linfático. Se llama Presión Inversa Suavizante.

Un último ejemplo práctico. Por qué no todos los bebés hacen sus tomas en el mismo tiempo y no podemos hablar de un tiempo determinado para que finalizar la toma. Porque no todas las madres tienen el mismo número ductos. Los bebés de las madres que tengan mayor cantidad salidas acabaran antes la toma, y otros con menos salidas del pezón tardarán más. Y seguro que al final todos estos bebés crecen igual y tienen la cantidad de leche que necesitan disponible.

En otro momento hablaremos de cómo se desarrolla el pecho con más detalle.

Y para que veas qué maravilla, te dejo un vídeo muy ilustrativo subtitulado.

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