Crisis de lactancia o brotes de crecimiento: ¿me estoy quedando sin leche?

Hoy vamos a hablar de los famosos Brotes de Crecimiento, aquellos periodos en los que puedes estar todo el tiempo con el pecho fuera, haciendo tomas encadenadas que te dejan extenuada y confusa y te llevan a cuestionar tu confianza y la capacidad en ti misma.

¿Será que me estoy quedando sin leche? ¿Será que se quedan con hambre?

Antes de que estas crisis de lactancia lleguen a vuestras vidas, o si ya estáis en ello 😉 , saber por qué suceden y que son etapas  normales del desarrollo de los gemelos os permitirá ver el horizonte  de una manera diferente sabiendo que se acaban y todo vuelve a tener un ritmo.

Qué son y para qué sirven

Las crisis o brotes de crecimiento son etapas puntuales a lo largo de su primera infancia en las que los bebés tienen una alta demanda de pecho.

Durante el tiempo que dura la alta demanda el bebé puede presentar además  comportamientos extraños que nos hacen pensar que se queda con hambre o incluso que se está destetando o nos rechaza.

El objetivo de estos brotes de crecimiento es poder elevar  la cantidad de leche disponible en los siguientes días para pegar ese estirón o para poder afrontar un momento de la vida en la que el bebé está listo para empezar un evento significativo en su desarrollo. 

Los bebés no crecen siempre al mismo ritmo. Tienen periodos en los que crecen mucho, y otros en los que se mantienen estables.

Suelen ser etapas complicadas si nadie te ha contado antes lo que son estas crisis de lactancia, y te sientes muy vulnerable y desconfiada porque no entiendes por qué no se quedan tranquilos con el pecho cuando todo iba estupendo y te llueven opiniones de todo el mundo haciendo premoniciones.

Durante las crisis de lactancia hay un alto riesgo de destete precoz.

No te has quedado sin leche en absoluto, y tus hijos lo saben tan bien que por eso te demanda más, conocen cómo funciona toda la maquinaria y confían en ella.

Lo que estás haciendo es trabajar en la creación de un volumen mayor de leche, porque tus hijos necesitan crecer  y necesitas ese extra de leche temporalmente.

Sí, me temo que los brotes de crecimiento durante la lactancia con gemelos se multiplican por dos. Esto provoca que nuestros esquemas se  descuadren, alterando nuestra peculiar rutina diaria de forma temporal, esa que tanto nos esforzamos en mantener en la crianza de más de uno a la vez.

¿Cuántos hay? ¿Cómo son?

Algunas crisis sirven claramente para crecer, y las pasan todos los bebés sin excepciones. Algunas madres notan estos periodos de alta demanda más que otros, pero todos pasan por estos días de más teta.

Cada una de ellas viene marcada por unas características y comportamientos específicos.  Algunos de estos comportamientos en ocasiones se confunden con problemas de lactancia, y no lo son.

Que un bebé llore más de lo que esperamos,  por ejemplo, es habitualmente interpretado por muchos padres como un problema de hambre, y es el motivo por el que muchos inician la suplementación del bebé pensando que necesita comer más.

No entender estas conductas  infantiles de los primeros meses e interpretarlos de forma incorrecta como un problema de lactancia tiene como resultado un elevado número de abandonos de la lactancia materna, cuando el  bebé crecía de forma adecuada y la madre disponía de leche de sobra.

Si nos ponemos a preguntar a las madres de gemelos y en general, a todas las madres, los motivos por los cuales dejan de amamantar o inician la suplementación con leche de fórmula, muchas nos dirán que porque tenían la percepción de que los niños se quedaban con hambre y porque notaban que su pecho no respondía ya de la misma manera.

En resumen, que el bebé no se quedaba satisfecho.

Si vamos más allá y preguntamos por los momentos en los que las madres iniciaron esa suplementación o el destete nos damos cuenta que muchos se corresponden con estos brotes de crecimiento.

La crisis de la llegada a casa

Cuando sales del hospital con tus bebés muchas veces llegas casa sin siquiera haber tenido la subida de la leche. Algunas madres tienen unas subidas de la leche muy intensas, y otras no la tienen.

Con la subida de la leche algunas madres tienen dificultades para enganchar a los bebés, porque el pecho puede verse más plano y duro, al bebé le cuesta manejarlo y se enfada.

Con la subida de la leche además aumenta la cantidad de leche disponible, y el bebé empieza a recuperar su peso de nacimiento.

Algunos estaban un poco dormidos hasta entonces, y de repente se despiertan y quieren mamar cada hora. Esto es el primer estirón que van a pegar, necesitan recuperar su peso de nacimiento.

La crisis de las 2 o 3 semanas

Las vas a ver en otros lugares también como la crisis de los 17-20 días. No hay fechas exactas para decir cuándo sucede ese brote de crecimiento, ni si quiera si se producirá de forma simultánea en ambos gemelos.

Las fechas son orientativas, y de hecho, debido a que los gemelos nacen en muchas ocasiones prematuramente, te puedes confundir bastante, porque las crisis de lactancia van con la edad corregida, no con la cronológica.

Se empiezan a notar en las tardes, cuando el flujo de leche suele ser más lento, y el bebé mama muchas veces seguidas, de forma encadenada.

Su frecuencia puede ser tan alta que nos inquieta, porque con dos bebés puedes estar toda la tarde con los niños colgados del pecho. Si lo sueltas del pecho se ponen a llorar y es muy fácil caer en la tentación de darle un biberón.

Aunque sea agotador, esto es necesario si quieres tener leche para los bebés, cuando no la necesiten volverás a la situación de regularidad que podías tener anteriormente, lo que en esta crisis suelen ser dos o tres días.

Si sigues observando sus señales indirectas verás que siguen mojando pañales, y que siguen haciendo caca dos o tres veces al día. Como es posible que te coincida con alguna revisión del pediatra, verás que además los bebés van creciendo dentro de lo esperado entre 15 y 20 gramos al día.

Son dos o tres días especialmente durillos, sobre todo si tienes poca ayuda o no dispones de ella. Algo que a todos los padres nos desespera es el llanto de un bebé, pues con dos es bastante agobiante si no tienes nadie que te eche un cable. Así que en esos días puedes contar con alguien que te apoye estupendo.

Ten en cuenta que a esta edad además se produce un incremento del llanto del bebé, que tiene su pico más alto a las 6 semanas, para luego bajar en las 6 semanas siguientes. Con el pecho se suelen calmar bastante bien, pero si les colocas en la cuna o en el carro es fácil que de nuevo se pongan a llorar.

Resulta útil tener estrategias para poder calmar a los bebés en estos momentos de inquietud y responder de forma rápida si no te puedes hacer con dos bebés al mismo tiempo. Esa persona puede colocarte a los bebés al pecho y recolocarlos si se escapan o simplemente portearlos un ratito mientras atiendes a uno.

La crisis de las 6 semanas

La diferencia entre esta crisis y la anterior es que puede durar un poquito más. Algunas madres cuentan que hasta una semana.

Aunque el llanto ya ha empezado a disminuir en intensidad, hay otras conductas extrañas que aparecen, como los tironeos del pecho, salir y entrar del pecho en varias ocasiones como si algo les molestara.

Parece como si el bebé estuviera peleando con la teta, se enfada, se pone tenso y se mueve como una lagartija en el pecho. Esto puede ponerte especialmente nerviosa.

Algunas cosas que pueden pasar en estos momentos que pueden confundirte mucho más es el cambio en el patrón de cacas a partir de las 6 semanas. El momento en el que dejan  de hacer caca nos pone nerviosas, sobre todo si sabemos que hasta ahora era una  forma de confirmar que la lactancia iba bien.

Lo que sucede es que hay un ligero cambio en la composición de la leche que hace que el bebé no haga caca tanto como antes y por otro lado, durante un pequeño  periodo, adquiere un saber un poco más salado que no le agrada mucho. Pero es temporal.

Cuando haga caca lo hará de forma abundante y seguirá siendo de la misma consistencia líquida, grumosa y de color dorado.Seguramente hasta le tengas que meter en la bañera. Es normal.

El aumento de demanda que realizan tiene el mismo objetivo, abordar un estirón de crecimiento. Sus tomas son muy seguidas y algunas madres empiezan a notar ya entre la semana 6 y 12 que el pecho no se llena como antes ni se nota la bajada de la leche. Te tocas el pecho y lo notas más blando.

No, no estás quedánto sin leche, tus pechos trabajan estupendamente. Se vacían mucho, frecuente y se llenan más rápido de lo que piensas. La leche, aunque con un flujo menor (suele pasar en la tarde más), tiene unas cantidades de grasas altas, y sacian al bebé.

El aumento en la demanda del pecho no obedece siempre  a una necesidad por comer, sino también por satisfacer otras necesidades en ese momento.

A finalizar esta crisis el bebé vuelve a tomar de nuevo con regularidad.

La crisis de los 3-4 meses

Lactancia materna y desarrollo tiene mucho que ver entre sí y las crisis o brotes de crecimiento son una muestra de ello.

Brazelton los llama Touchpoints, que son periodos del desarrollo infantil en los que tu bebé empezará a hacer algo nuevo.

Los 3 meses son especialmente difíciles sobre todo por la duración en el tiempo del brote,  que parece que no tiene fin.

Sobre los 3 o 4 meses se produce un cambio importante en el desarrollo cognitivo del bebé.

Y además tu cuerpo está a pleno rendimiento, la producción se ha establecido y hay un cambio en la forma de producir leche. El bebé va a tener que esperar un poco a que la leche salga más rápido (eyección de la leche), que antes sucedía muy rápido.

Esos dos minutos se hacen eternos para el bebé, que pueden sentirte bien molesto por la situación, hasta que se acaba adaptando.

Te darás cuenta que están más despiertos, más atentos a lo que pasa alrededor y se entretienen fácilmente.

Pueden estar más interesados en aprender mirando todas las cosas bonitas que suceden a su alrededor y en interactuar con su hermano gemelo, que en mamar.

Pueden mostrar  un comportamiento inquieto, de salir y entrar constantemente del pecho, golpearlo, y estirarlo, como si estuviera irritable o rechaza el pecho por algo. Mamar les ayuda a regular esa entrada de estímulos.

Son momentos en los que los bebés se muestran muy desorganizados comiendo y  les empieza a costar dormirse.

Estar mamando ya tres meses les ha convertido en expertos succionadores y en menos tiempo alcanzan a tomar lo mismo que antes. Así que ese cambio de mamar de 20 a 30 minutos del pecho a hacerlo solo 5 minutos nos desconcierta.

Es común que la madre piense que es un rechazo del bebé, porque no consigue que se centre en la toma. Imaginas que no quiere más pecho, que no tienes leche porque además tus pechos se sienten más blandos y no los percibes tan llenos y sensibles como antes. Hasta que no te retiras a un lugar tranquilo sin estímulos no puedes hacer una toma tranquila y sin sobresaltos.

Hay madres que pueden llegar a interpretar que los bebés se quieren destetar porque maman tan poco tiempo, y piensan que no tienen interés ya en el pecho, en cambio si os dais cuenta cuando llega la noche los bebés maman más veces, y contrarrestan el tiempo que no han tomado durante el día.

Hay otros aspectos que pueden llevar a creer a los padres que los bebés se quedan con hambre, el hecho que un bebé tenga dificultad para poder ser calmado, no se quede dormido fácilmente en una cuna o fuera del pecho de la madre, que se despierte fácilmente.

Hay cambios en el patrón del sueño que afectan a la lactancia. Empiezan a tener más fases del sueño y cuesta dominarlas. Además, durante el sueño tienden a integrar todo lo que han aprendido y tienen mucha actividad neuronal. Su sueño será más intranquilo y el pecho les ayuda a poder enlazar un ciclo con otro.

Otra cosa interesante que quizás no sepas es que el temperamento de tu bebé también influye. Hay bebés más prededibles que otros, que se calman mejor y re autoregulan más fácilmente.

Hay mamás de gemelos que perciben esto en las crisis, cuando la notan con más intensidad  en uno de los bebés.  Los bebés más activos tienen frecuentes cambios de comportamiento. No tienes por qué tener dos bebés iguales.

Para mí fue la peor de las crisis. Pasé este brote después de haber estado tranquila el segundo y tercer mes de los pequeños  en casa de mis suegros, en un pueblo fresquito y al aire libre, en pleno verano. Cuando me bajé a mi casa hacía un calor monumental, que agravó todo más justo en el momento en que apareció la crisis.

Lo recuerdo con el cojín de lactancia puesto, calmando a las bebés antes de ofrecerles otra vez el pecho, al mismo tiempo,  hasta que aprendimos a amamantar a la vez tumbada, que fue mi salvación, porque si tengo que estar así un mes me da algo.

Así que entiendo cómo os podéis sentir cuando llega esta crisis y que os pase por la cabeza muchas tentaciones.

¡Pero hay leche, seguro!

Puede que tengáis miedo, porque a muchas madres les sucede, de dar el pecho tan seguido o adoptar cuidados rápidos y afectuosos para calmar el llanto y el malestar de los bebés.

Incluso alguien os puede decir, porque a mí me lo han dicho 😕 , que no te puedes permitir estar dando la teta tanto tiempo, ni estar cogiéndoles en brazos ni hacer cosas que otra madre haría con un sólo bebé.

Tomar el pecho proporciona al bebé además de más leche, la posibilidad de superar miedos, angustias, calmar el dolor, y muchas situaciones de la vida diaria van a influir en el patrón de lactancia en tanto el bebé satisface su necesidad tomando el pecho.

Los niños se malcrían por otras cosas, no por quererlos, y atenderlos.

Solo vosotras sabéis cuáles son vuestras circunstancias, y no será lo mismo si tenéis mucha ayuda o poca, si tenéis más hijos o los temperamentos de los mismos son más “difíciles”, incluso cuál es  vuestro nivel de tolerancia.

Si tenéis que hacer otras cosas, que no sea por miedo a malcriar.

Brazelton y sus colegas nos confirman que cuando los padres entienden estos sucesos y son sensibles a ellos, respondiendo adecuadamente, aumenta su confianza en los bebés y hay  menos riesgos de destete.

Brotes de crecimiento gemelos

¿Cómo afrontar las brotes de crecimiento?

Como siempre digo, la información es la clave. Conocer lo que son los brotes de crecimiento y para qué sirven ya son algo importante para poder afrontar con tranquilidad estos periodos.

  • Tener a mano el teléfono de una asesora o consultora de lactancia, un grupo de apoyo para poder compartir inquietudes y aprender del resto de las madres que ya han superado estos momentos, y contar con un poco más de ayuda en casa.
  • Intentar satisfacer en la medida de lo posible la demanda de cada bebé, para poder conseguir la producción que requieren, atendiendo a sus señales de demanda, de forma precoz. Hay madres que lo hacen directamente del pecho, y otras que prefieren extraerse leche, aunque el tiempo que quedará es poco para poder intentarlo. A veces vale más la maña que la fuerza, y encontrar una postura cómoda para amamantar a los dos a la vez puede marcar una gran diferencia.
  • Comprimir el pecho durante las tomas, especialmente cuando empiezan a inquietarse, para que salga más leche.
  • Hacer ejercicios de relajación o visualización que nos desbloquee, ya que la tensión puede enlentecer la eyección de la leche, cuanto más tranquila estés más fácil.
  • En las crisis de los 3-4  meses buscar sitios para amamantar tranquilos, neutros, sin muchos estímulo, en los que se puedan centrar mamando.
  • El colecho puede ser un gran aliado para poder abordar las tomas tan seguidas. Si cumples con los requisitos es una buena herramienta para controlar el tema del sueño.
  • El porteo puede facilitarte el proceso. Algunos bebés no querrán mamar, y no hay que forzarles a ello si no quieren hacerlo incluso en los ambientes más tranquilos. Si se muestran inquietos y mamar no les calma, quizás deseen ir un ratito cargados. Puedes ver nuestra Guía de Porteo para Múltiples que Elena os dedicó.

Las crisis de lactancia se superan y como dicen por ahí, de ellas sales más reforzada y confiada. Son momentos duros, no lo voy a negar. La tentación está a la vuelta de la esquina y realmente tus bebés sólo necesitan un poco de tu paciencia y alguna dosis de humor.

Estas son sólo las primeras crisis en los primeros 3-4 meses. Hablaremos del resto de crisis evolutivas en otra entrada.

Créditos fotográficos: Virginia Palacios Díaz y Gabriela Contreras, mamás de gemelos. ¡¡¡¡Gracias!!!!  😉

2 comentarios en “Crisis de lactancia o brotes de crecimiento: ¿me estoy quedando sin leche?

  1. Antes de dar a luz participé en un taller sobre lactancia gemelar y esto me ayudó mucho a identificar las crisis de lactancia. Una vez llegaron, me dediqué 100% a los bebes. Durante esos días, mucha paciencia, tranquilidad, postura cómoda y dejé que cada uno siguiera su ritmo; si no estaban mamando, estábamos piel con piel. Son momentos muy intensos. Ahora, cuando miro atrás, lo echo de menos.
    Tengo que reconocer que tuve suerte, la respuesta de mis hijos siempre fue positiva. Algunos lloros, un poco de frustración en ocasiones, pero nada extremo que me llevara a la preocupación.
    Muy importante estar en contacto con personas en tu situación y asesoras de lactancia. Ayudan mucho a tranquilizarse y dan muchos ánimos!

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