Tu Guía para retirar biberones en tres pasos está por llegar, pero antes de que te marches, esto te interesa...

¿Estás teniendo dificultades para establecer tu producción de leche? ¿Sientes que no alcanzas a satisfacer las necesidades de tus pequeños? ¿Te sientes nadando contracorriente por tu decisión de buscar darles solo leche materna? ¿Te da miedo que puedan perder más peso?

Lactancia simultanea

A veces es difícil aceptar que nuestros pequeños necesitan un aporte adicional a lo que consiguen en el pecho. No es porque tú no tengas suficiente leche, sino porque ellos no tienen todavía capacidad para poder mamar de una manera perfecta y  obtener todo lo que necesitan al pecho. 

Esto complica la evolución de su crecimiento y también cómo tu pecho responde produciendo leche. 

Nunca en otro momento el TIEMPO fue más importante.   Cuánto antes se aborde, más fácil retirar los biberones. A ser posible, antes de las 3 semanas posparto.

Todos los que nos dedicamos a acompañar la lactancia materna de las madres y bebés sabemos lo importante que es conocer con antelación si vamos a tener alguna dificultad cuando  se inicie el amamantamiento y poder adelantarnos con medidas de prevención adecuadas, oportunas y tiempo. 

Nosotras somos ese caso.  Necesitamos unos cuidados adicionales que en muchas ocasiones, NO EXISTEN.  

Recuerdo cuando yo iba a tener a Roberto Carlos y Francisco José, mis primeros gemelos. Yo sabía que iban a ser pequeños, y que posiblemente no los tendría conmigo después del parto. Me resistí a pensarlo todo ese tiempo. Al final fue así. 

Cuando nacieron, el peso era tan justo y la situación tan delicada, que nos separaron. 

Nadie me dijo en ningún momento nada de que iban a ser demasiado pequeños para poder recibir el pecho directamente, ni siquiera que iba a necesitar sacarme leche materna para proporcionarles su alimento en mi ausencia. 

Por el contrario, yo había leído con antelación algo de lactancia con bebés así y sabía que tenía que sacarme leche seguro. 

Insisto, nadie vino a mi habitación durante esas semanas de ingreso previo al parto para decirme cómo iba a ser la lactancia de mis hijos, qué posibilidades tenía y, especialmente, los recursos y personal que tenía a mi disposición. 

Entonces no lo pensé así. Yo confiaba que ELLOS sabían, y también que yo tenía suficiente con mi información y motivación. 

 Ahora sé que estaba muy sola y perdida, y no era consciente de que hubiera necesitado ayuda experta, algo que nunca llegó ni contaban en el hospital. 

Siempre he sido muy cabezota, así que lo que  hice, así que pude bajar a verlos, es pedir un sacaleches. Nadie me habñua ofrecido ninguno, me parecía muy raro.  

En la planta me dieron un raquítico sacaleches de bocina con el que me saqué en una sola noche un vaso de calostro. Habían pasado 48 horas del nacimiento de mis hijos y tenía un gran poder en mis manos. ¿Y sabes qué hicieron en la planta?

Me regañaron y me hicieron tirar esa leche de oro, porque había estropeado un vaso de cristal de la loza hospitalaria. 

Era más importante para ellos  ese vaso, que la salud de mis hijos.  

Me sentí fatal, porque mientras tanto, mis bebés estaban siendo alimentados con leche de fórmula sin necesidad,  cuando yo estaba tirando calostro por las cañerías. 

¿Qué habría costado facilitarme los medios adecuados y los contenedores seguros?

Mis hijos eran pequeños. 

Especialmente Francisco solo pesaba 1.595 gramos cuando nació y era muy bajo peso para su edad gestacional, 37 semanas y 5 días.  Su hermano se había llevado un kilo más. Era un bebé delicado, con un sistema digestivo más sensible y vulnerable. 

A día de hoy, no solo sufrió alergia a las proteínas de la leche,  y a otros alimentos. Además es asmático y celíaco. 

¿Hasta qué punto lo arruinó todo un personal no preparado que no se adelantó a darme instrucciones para darle lo mejor a mis hijos? No voy a echarle la culpa a la fórmula, que aunque tiene riesgos, era lo que tenían para darle a mi hijo para comer. 

Estos bebés pequeños, delgados y sin casi grasita, tienen grandes dificultades para poder conseguir una presión adecuada dentro de su boca con la que conseguir nutrirse adecuadamente. 

Además, al ser tan delgados, gastan muchas calorías para mantener su temperatura. Incluso con un excelente aporte de leche, muchas madres necesitan dar algo más calórico, como reforzantes de la leche materna, o mezclas de leche de otras madres con gran cantidad de grasa procedente de los bancos de leche materna humana donada. 

Si no hay nada de esto, se utiliza leche artificial.  

Con esta leche, aparte de darle el pecho, podemos conseguir que los bebés cojan fuerza suficiente para poder abordar la lactancia directa sin ayuda en las semanas siguientes. 

Después de ese incidente, empecé a sacar leche en el lactario, consiguiendo el aporte que necesitaban mis hijos en mi ausencia, y para darles las tomas diferidas, porque insistían que no podían sacar a mi hijo de la incubadora, porque era muy pequeño y perdía calor. 

Un bebé que podía estar mamando desde el día uno, aunque hubiera necesitado reforzar con un extra por esa característica de su succión. Nos acostumbramos a la comodidad de saber qué tomaba. Era mi leche, desde luego, pero en Biberón.

Mi miedo era que perdiera peso, que no sacara suficiente por sí mismo.

Cuando hemos recurrido a estos biberones de leche artificial o leche materna,  ocurre algo que no esperamos. 

Que nos hacemos dependientes de saber qué es lo que toma el bebé en cada momento, algo que aporta mucha seguridad y nos mantiene tranquila. 

Aún así, casi siempre buscamos que esa leche pueda ser de la madre, y alentamos que os saquéis leche para poder utilizar, por lo menos, la mejor leche para ellos. 

Incluso con la leche materna, la idea de quitar esos biberones infunde mucho miedo. 

No estamos seguras de si  crecerán igual de bien y al mismo tiempo, es realmente incómodo, porque hay que estar pendiente de preparar biberones, darlos, y limpiarlo luego. 

Si además te sacas leche, ¡pues tienes que invertir un tiempo extra en sacarte! 

Y no siempre tenemos tanto tiempo para todo esto. 

Nos cuesta deshacernos de los biberones. 

Esta Guía para Retirar Biberones en 3 pasos que vas a recibir es un pequeño resumen, muy al grano, de  algo que necesitas para trabajar con más seguridad.

Si quieres que además, no te sientes capaz de ir sola, puedes conseguir mi seguimiento online. 

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Si necesitas algo presencial, ponte en CONTACTO  y vemos qué posibilidades hay de acuerdo a tu GEOLOCALIZACIÓN.

 

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¿Qué contiene esta consulta?

  • Revisaremos el agarre de cada bebé y cómo maneja el flujo de leche con la cámara.
  • Haremos la curva de peso de cada bebé para ir sobreseguro retirando suplementos.
  • Recogeremos toda la historia de lactancia y antecedentes médicos que sean necesarios para hacer un pronóstico realista.
  • Tendrás un seguimiento continuado durante el tiempo que retires los biberones.
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Leticia

Quien soy

Gema Cárcamo González, IBCLC

Soy Gema Cárcamo, madre de dos parejas de gemelos amamantados y Consultora Certificada Internacional de Lactancia Materna-IBCLC.

Experta en lactancia materna de gemelos, mellizos o más múltiples.

Autora de Gemelos Al Cuadrado y fundadora de Multilacta-Lactancia Materna.

Llevo trabajando con madres de gemelos desde el 2003, primero en Multilacta Lactancia Materna, y luego de forma profesional en Gemelos Al Cuadrado.

Última actualización el 11/7/19

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