Cómo saber que tus gemelos hacen una succión del pecho correcta

Si has leído algunos de las entradas de la Guía de Lactancia de Gemelos Al Cuadrado, seguramente te habrás dado cuenta suelo hacer hincapié en muchas ocasiones de la succión del pecho que hacen los bebés.

No es que sea una obsesión mía, pero es que cómo succiona el bebé es una de las claves de la lactancia.

En otras entradas he hablado de cómo funciona nuestro cuerpo, hoy le dedicamos unos minutos al trabajo que hacen los bebés.

Hoy te cuento cómo reconocer que tus gemelos están mamando bien del pecho.

¿Por qué es tan importante que la succión sea la mejor?

  • Porque es imprescindible para que se establezca la producción de leche de forma suficiente.
  • Porque una succión correcta asegura un adecuado desarrollo maxilofacial y crecimiento de cada bebé.
  • Porque la lactancia materna no tiene que doler y es agradable.

Una boca diseñada para succionar

Cuando estudiaba para asesora de lactancia me quedé  maravillada con el diseño tan perfecto que puede tener la boca de un bebé. Y es que cada parte de su boca cumple una función especial en la succión del pecho.

Para empezar la cavidad oral de tu bebé al nacer no es como la de un adulto. Esta diseñada para succionar y obtener así el alimento que necesita, y de una forma totalmente segura.

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La lengua

La lengua del bebé ocupa la mayor parte de su boca.

Es un músculo con una fuerza increíble, el músculo más potente de nuestro cuerpo.

Durante la succión del pecho la lengua cumple con varias funciones:

  • Por un lado lengua facilita que se genere el vacío (presión negativa)  necesario para la creación de la succión.
  • Por otro lado se moviliza para poder ordeñar el pecho, con un movimiento en forma de onda, que crea una fuerza positiva y guía la leche hacia el esófago.

Como en todo, formas de lenguas hay muchas: más bonitas, más feas, más largas, más cortas, con forma alargada, más redondita, pero lo importante de todas es que se tienen que mover bien y ser capaces de llevar a cabo su función.

Como en todo, formas de lenguas hay muchas: más bonitas, más feas, más largas, más cortas, con forma alargada, más redondita, pero lo importante de todas es que se tienen que mover bien y ser capaces de llevar a cabo su función.

La lengua descansa sobre el suelo de la boca, donde está sujeta principalmente por el músculo geniogloso por delante y por el hiogloso por detrás.

De la línea media por debajo de la lengua en su zona ventral hay como una brida de tensión que se llama frenillo. Seguro que has oído hablar del dichoso frenillo, y ¡no cosas buena precisamente!

Antes de que le demos mala fama, decir que este frenillo no tiene que dar siempre problemas.

Normalmente lo hace cuando impide que la lengua se mueva bien, y es un defecto del desarrollo de la lengua.

El frenillo de la lengua está situado en una zona determinada del suelo de la boca que permite que la lengua pueda moverse libremente. 

Los movimientos que puede hacer la lengua son de  extensión, elevación, lateralización,  y por último hace unos movimientos en forma de onda, que se llaman de peristaltismo,

La lengua necesita extenderse para evitar que el bebé active su reflejo de mordida. Cuando está preparado para agarrar el pecho baja la lengua hacia el suelo de la boca y se extiende sobre la encía inferior, sobrepasando el labio inferior.

La lengua necesita elevarse en su parte anterior para estabilizar el pecho dentro de la  boca y descender en la zona posterior para sacar la leche del pecho.

La secuencia de movimiento en forma de onda de delante hacia detrás de la lengua anterior empuja el bolo de leche en la faringe hacia el esófago durante la deglución.

El movimiento de lateralización es más usado hacia los seis meses, cuando el bebé empieza a comer otros alimentos.

Si el frenillo está situado de una forma irregular, o muy delante, o muy detrás, o es poco elástico, o muy corto la lengua puede tener dificultad para moverse de la forma esperada.

Esto se conoce como anquiloglosia o frenillo sublingual atado o restringido.

Los labios

Los labios asisten a la lengua para mantener el pecho en su lugar, en la zona de confort, donde no molesta. La parte interior de los labios es mucosa, y actúan como estabilizadores del pecho.

Ambos labios se evierten, pareciendo precisamente una ventosa. Sobre todo el labio inferior queda bien hacia fuera, mientras el superior queda más neutral,  ligeramente evertido.

De forma resumida, los labios dejan ver más parte de la areola superior que de la inferior, facilitado por un enganche asimétrico.

A veces a los bebés les salen callos de succión en el labio superior. Hay que estar alerta, porque esto ocurre cuando el labio superior hace más trabajo de la cuenta, y esto se ve cuando queda mucho más evertido que el labio de abajo.

Las mejillas

En las mejillas de los bebés hay una acumulación de grasa (Bolas de Bichat) que permite estabilizar lateralmente el pecho dentro de la boca. Es lo que le da esa apariencia redondeada y rellenita.

Cuando el bebé succiona las mejillas se redondean. Si por el contrario se hunden y hacen hoyuelos, el bebé está sufriendo un colapso de las mejillas, que ocurre cuando el pecho no está bien dentro del pecho o simplemente, porque al bebé le falta grasita.

Esto es algo frecuente en algunos bebés prematuros o con bajo peso.

El paladar

El paladar está formado por dos partes. Una zona dura que es la continuación del reborde de la encía superior, que es hueso, y una zona blanda, donde se observa habitualmente el reflejo de náusea de los bebés.

El paladar duro tiene unas arrugas que ayudan a estabilizar el pecho en su lugar adecuado. Cuando el pezón y el tejido areolar entran en el pecho se alarga casi unos 3 centímetros en la boca del bebé, posibilitando un agarre profundo.

En el cruce entre ambos paladares se sitúa la Zona de Confort, el punto donde se desencadena la succión, también llamado Punto S donde queda alojada justo la punta del pezón, donde no roza con nada, y sólo atomiza la leche en la garganta del bebé.

El movimiento peristáltico o en forma de onda de la lengua contra el paladar duro le da a este una forma redondeada, en forma de U, importante para el buen desarrollo de la dentadura y el adecuado crecimiento maxilofacial.

La mandíbula y  barbilla

La boca del bebé está formada por las mandíbulas. La parte de arriba se llama maxilar, la parte de abajo se llama mandíbula.

La mandíbula inferior es más corta en los recién nacidos, algo totalmente fisiológico relacionado con la posición que el bebé ha tenido durante su etapa en el vientre de mamá con la barbilla contra el pecho, que ha restringido su crecimiento, que se completa fuera.

La mandíbula inferior se eleva para crear presión positiva durante la deglución y desciende para crear presión negativa -succión-.

Se mueven de forma coordinada y se articulan en la zona debajo de la oreja. A esto se le llama Articulación Temporo Mandibular o ATM.

Si observamos al bebé mamando, veremos cómo se mueve de forma rítmica y coordinada, de una forma más o menos amplia, en función del tipo de succión, Nutritiva o No Nutritiva, o como nos  gusta llamar mejor,  Succión Afectiva.

Puedes observar estos movimientos en la zona de las sienes, junto a la oreja.

La barbilla está pegada al pecho cuando el bebé se engancha y debe ser así porque esto estabiliza la zona para acometer el agarre.

Si el bebé está enfrentado a la madre, con la cara del bebé frente al pecho y su pezón a la altura de su nariz, la barbilla queda literalmente pegada al pecho. Durante la succión del pecho el masaje que hace la barbilla facilita un vaciado adecuado de leche.

Epiglotis y laringe

La boca del bebé tiene una configuración distinta de la epiglotis y la laringe que el adulto. Están situadas más altas.

El que la epiglotis y la laringe estén más altas es porque el cierre laríngeo es más inmaduro ahora y esto les proporciona protección de la vía aérea, que es más corta. Además se acortan el espacio que el alimento tiene que recorrer hasta llegar a la garganta y entrar por el esófago

Puedes ver una animación estupenda aquí.

La función de la epiglotis en la succión del pecho

La epiglotis es esa lengüeta que se mueve hacia arriba y hacia abajo cerrando abertura superior de la laringe.

La laringe es el conducto que conecta la faringe con la traquea, por donde pasa el aire que respiramos.

Y en este fantástico vídeo traducido por nuestra compañera Alejandra Mercado se ve inmejorable.

Succión del pecho correcta

Para que exista una buena y correcta succión del pecho, el agarre del bebé tiene que ser perfecto, y para que el agarre sea ideal  el bebé tiene que estar posicionado de una forma adecuada.

Cuando es así, el bebé una vez en el sitio adecuado, abre la boca, baja la lengua hacia el suelo, la extiende sobre la encía, sobrepasando el labio inferior y adquiere una forma característica, como si fuera una cucharita.

Así que coge el pecho lo primero que verás es que los labios se han quedado evertidos.

  • Observa que el labio de abajo a veces queda oculto por tu pecho y puedes necesitar retirar un poco de tejido , con mucho cuidado no se salga, y ver que efectivamente está volteado hacia afuera.
  • El labio de arriba queda generalmente evertido, pero ligeramente.
  • El ángulo que forman ambos labios es mayor de 130 grados para asegurar que un confort adecuado.

pecho por dentro

Cuando el bebé empieza a succionar, notarás unos movimientos de las sienes con poca amplitud y rápidos, superficiales. Durante un par de minutos el bebé trabaja con una succión rápida y superficial para eyectar la leche. Puede que succione un par de veces antes de tragar.

  • A partir de la eyección notas un cambio en la forma de mamar. Los movimientos de las sienes o orejas son más profundos, el desplazamiento de las mandíbulas en la articulación de las mismas es más amplio.
  • Le empiezas a escuchar tragar. Succiona, traga y respira a un ritmo regular: una succión, una deglución y una respiración. Lo hace varias veces de forma coordinada y luego para para descansar unos segundos, tras los que la respiración se regula y vuelve a empezar, encadenando hasta 30 succiones seguidas.
  • El bebé está en alerta cuando succiona de forma nutritiva, con los ojos abiertos, en contacto visual con su mamá.
  • A medida que pasa la toma notas que necesita succionar más veces y traga menos veces.
  • En determinados momentos vuelve a succionar de forma frecuente con una succión, deglución y respiración. La leche no sólo eyecta una vez, lo hace hasta cinco veces en la toma.
  • Observa sus mejillas, se redondean y y pecho se redondea al mismo tiempo, sin mostrar tensión.
  • No escucharás ningún ruido salvo un típico “Cue” cuando traga. Cualquier otro sonido parecido a un chasquido no es normal.

La duración de la toma puede variar de un bebé a otro, cuando se va empezando a quedar satisfecho el bebé se va relajando y se puede dormir. Puedes observar:

  • Sus manos se relajan tanto que se quedan abiertas.
  • La expresión de su cara es de total felicidad, esbozando quizás una sonrisa, con alguna gota de leche asomando.
  • Se suelta espontáneamente del pecho.

A medida que se hace mayor se vuelve todo un experto y puede mamar en mucho menos tiempo. A partir de los 3 meses puede ser normal que solo quiera mamar cinco minutos.

Además puedes notar:

  • Que su barbilla está pegada al pecho.
  • Que su nariz está cerca del pecho, o incluso ligeramente tocándolo.
  • No tiene volteada la cabeza, está recta y frente al pecho. Ni extendida demasiado ni inclinada hacia delante.
  • Su oreja, su hombro y cadera dibujan una línea recta.

Y algo imprescindible:

NO TE DUELE LA TOMA Y EL PEZÓN SALE REDONDEADO.

Si aprendes a reconocer todas estas señales podrás estar en disposición de evitar las temidas grietas de la lactancia y podrás conseguir la cantidad de leche que tus gemelos necesitan y disfrutar mejor de ella.

El dolor durante la succión del pecho del bebé una vez que se ha probado todo durante el agarre justifica una evaluación de la boca del bebé en busca de problemas que estén poniendo dificultades al bebé para mamar.

Si tras cambiar posición sigue molestando o doliendo y siguen los síntomas de agarre deficiente: pechos hinchados, galactorrea contra lateral, reflejo de eyección fuerte, mucho tiempo mamando, escaso aumento de peso y lactancia no placentera, hay que valorar que pueda haber un frenillo y por lo tanto pensar en una muy posible intervención.

Solicita una cita con tu consultora de lactancia para descartar estos problemas y que te derive a los profesionales adecuados.

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