Te cuento mi historia de lactancia: Celeste Más

Hoy te traigo una historia de lactancia materna diferente de mano de la madre de gemelas  Diana Celeste Más.

Cuando hablamos de normalizar la lactancia con gemelos, por supuesto, tenemos que contar que cada mujer hará una lactancia diferente, ajustada a sus necesidades.

Yo lo llamo lactancia de calidad.

Para cada madre hay una lactancia materna, y cada una tan valida como las demás.

Esto nos recuerda, que las madres de gemelos nos enfrentamos a demasiados obstáculos para los que necesitamos grandes expertos y herramientas.

Y la primera experta puedes ser tú. 😉 

El hecho ser una experta no significa que tu lactancia vaya a ser la ideal, la que todo el mundo quiere.

Significa que no te has rendido, que has sido creativa y has encontrado una forma de disfrutar de algo que muchos creían perdido con elegancia.

Es vuestra lactancia. Las opiniones sobran. 😀 

 

Lactancia diferida y directa

Te cuento un poco mi experiencia con la lactancia de mis mellizas.

Yo intenté leer y prepararme lo más posible antes de su llegada, compré un cojín gemelar, y estaba decidida a hacer LME en tándem.

Hay bastante literatura para prepararse la lactancia materna, poca para hacerlo con gemelos o más múltiples específicamente, por eso tengo un Programa especial para las futuras madres de gemelos. Porque hablamos de cosas específicas en profundidad.

Llegado el momento ¡no fue para nada lo que me esperaba!

Ninguna se prendía al pecho y aunque tenía bastante calostro no conseguía que mamaran.

Algunos de nuestros partos son muy medicalizados e intervenidos.

No suele faltar la epidural, son partos inducidos con bastantes intervenciones.

A esto hay que sumarle que dos bebés en la tripa se tienen que acomodar durante todas las semanas que dura su gestación en una posición cómoda, y en no pocas ocasiones tenemos a un bebé que lo está pasando mal con el hueco que le ha tocado y está muy forzado.

Esto se traduce en conjunto en un parto que puede haber sido especialmente traumático para los bebés, que no están tan preparados para mamar de una forma adecuada hasta más adelante.

Además, en bastantes ocasiones todavía vemos como metemos la mano más de la cuenta antes de dejar que los bebés se cojan al pecho ellos solos.

La separación que puedes tener después de una cesárea tampoco ayuda mucho.

No es raro que muchos de estos bebés empiecen con algo que no es el pezón de su madre en la boca, y lo que primero llega a ella puede ser determinante en los siguientes días para la lactancia.

Pasaba la noche en vela tratando de que cogieran el pecho y aunque en el hospital intentaban ayudarme realmente no fue de mucha ayuda.

Los profesionales tienen que estar bien preparados para situaciones complicadas de agarre. No tirar por la vía fácil, ser pacientes, probar opciones y evitar todo lo que se pueda que se lleguen a esto.

Perdieron un 11% de peso en una semana y ante la presión, el cansancio y la preocupación decidí pasar a la lactancia en diferido.

Un bebé suele perder un porcentaje de su peso que puede ser variable en los primeros 3 días.

Lo ideal es que no pierda más, que en ese momento todo se pare y se empiece a subir el peso.

Si conseguimos que el bebé recupere su peso en la primera semana, estupendo.

Se puede esperar un poco más, y conviene hacerlo con medidas de apoyo apropiadas para evitar la pérdida de más peso.

El sacaleches eléctrico se convirtió en mi mejor amigo, lo llevaba a todas partes, ¡aún lo hago!

Finalmente pude relactar por completo a una de mis mellis y darle directamente del pecho.

La verdad ha sido una experiencia difícil y llena de retos.

Dalia, que tomaba la leche materna en biberón comenzó a crecer y ganar más peso que su hermana, lo que hizo que algunos se cuestionasen la lactancia al pecho de mi otra hija, Luana.

Tuve que ponerme firme y seguir adelante haciendo oídos sordos.

Cuando un bebé mama del pecho ordena a través de su apetito cuánta leche producir y siguiendo su instinto de autorregulación llega un momento que se siente saciado y para. No hay lugar para la sobrealimentación.

No tenemos forma de saber cuánto ha tomado, porque no tenemos un pecho milemetrado, pero los pañales que cambiamos nos indican mucho. Lo que entra, sale.

Si estamos con lactancia diferida la madre se extrae leche sin una idea clara de cuánto va a tomar cada vez su bebé. ¿Cuánto será suficiente?

Si le pones una cantidad fija cada vez, no siempre tomará lo mismo si le permites regularse con un método de control de flujo en el biberón.

Alimentar con biberón conlleva ese riesgo de obesidad, sin importar si es leche materna o artificial.

Gracias a Gema, de Gemelos al Cuadrado, también aprendí a dar el biberón de forma fisiológica y eso fue otro reto, hacer que el papá, las abuelas y tías también lo hiciera.

No entendían el porqué.

Finalmente con la llegada de la alimentación complementaria y el gateo ambas han llegado casi al mismo peso y tamaño, por lo que todo ha ido muy bien.

Llevamos ya 11 meses de LME y aunque no he podido amamantar a las dos a la vez, al menos he hecho todo lo que he podido para darles lo mejor, ¡la leche de mamá!

Un saludo,

Diana Celeste Mas

 

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